sábado, 8 de junio de 2019

E.T V.1 Intermedio

Intermedio: El último pensamiento de un héroe


   —Jak jak jak, mi nombre es Jor, ¿Cómo te llamas, chico?
   Esa risa inusual, la recuerdo. Es Jor (RR)atme, uno de los «héroes» que me acompañó para vencer al rey demonio. De aspecto tosco, con un bigote mal afeitado y una armadura simple. Muchos decían que era indigno de ser llamado un héroe por su forma indisciplinada de ser, pero aun así era quien poseía el título de «El héroe fortaleza». Si se ponía serio era prácticamente imposible de mover, una de las mejores defensas del imperio.
   Este sería nuestro primer encuentro. Cuando recién había sido nombrado como candidato a poseer su mismo título. Nos topamos en un puesto de frutas en el mercado. ¿Creo que estaba visitando a su esposa?

***

   —Entonces, recuérdalo bien jovencito, el aton es…
   —Por favor, ya no más...
   —¿Qué dices? Si apenas hemos comenzado.
   Ah, recuerdo este momento. El «héroe del fuego», Satze, tenía problemas para controlar hechizos diferentes a su elemento. Decidió preguntarle al anciano Niabes, «héroe de la magia», si es que podía ayudarle a potenciar sus habilidades con magia de viento, pero este decidió enseñarle desde lo más básico. Al parecer era demasiada información para él y su cerebro se sobrecalentó.

***

   —¡Presta atención! ¡Esto no es un juego!
   Lo sé, lo sé bien, Fuske. He aprendido la lección.
   En ese momento estábamos luchado contra un Atala, un peligroso ser que habita las cuevas. Pasábamos por un túnel secreto que nos llevaría a la ciudad de Balboa y así entrar sin ser detectados por el reino de los demonios. Ese monstruo resultó ser una molestia mayor a la que creía y casi pierdo un brazo. El «héroe de la guardia» me protegió y me regañó al mismo tiempo.

***

   —¡Kyaaah! ¡Pervertido!
   —¡No mires!
   Ah, esa vez caí sobre unas termas en las que se bañaban las chicas. Uno de los chicos me engañó para que pasara por ahí, eran buenos tiempos. Quisiera decir que me divertí esa vez, pero la imagen de Nualli, la «heroína asesina», levantando un cuchillo me dio mucho miedo…
   —Satsava, eres conocida como la «heroína de la restauración», pero te pediré que no cures los ojos que le voy a sacar a Gendo.
   Gracias a esas palabras, juré nunca acercarme de nuevo a esas chicas.

***

   —¡No dijiste que destruirías todo el edificio!
   Je, eso me hubiese gustado decir también. El «héroe de la lanza» y el «héroe de la destrucción» siempre andaban juntos.¿Por qué no lo detuvo antes Keltar? Nunca lo sabré. Mientras, Kinibas se hacía el tonto. Nunca pidió disculpas por casi matarnos a todos con una explosión, pero no era mala persona. Hubiese querido mirar el rostro que ocultaba bajo ese yelmo, pero no tuve la oportunidad.

***

   —¿Eh? ¿Quieres mi consejo?
   Artan Boragius II, el «héroe noble». Necesitaba su ayuda para tener mejores estrategias, un amigo excepcional y un gran maestro. No por nada es el mejor estratega del imperio.

***

   —Parece que fuimos encarcelados, jeje.
   —¡Es tu culpa, idiota!
   Ciertamente me molesté al estar presente esa vez. Rayos, eras demasiado tranquilo, «héroe excavador» y tú también, «héroe del trueno», debiste regañarlo mejor. ¿Cómo le hizo para llamar tanto la atención como para ser encarcelados al instante?
   Bueno, gracias a eso pudimos infiltrarnos en el castillo de Waltegya, pero no se suponía que tenía que ser así, Lau. Me hubiese gustado decirle una cuantas cosas, pero Nanbe no me ayudó.

***

   —¡No pienso morir aquí! ¡Toma esto, maldito demonio!
   El «héroe del torbellino», Karente Elorjam, hermano de Fuske luchaba ferozmente contra el rey demonio. Lo siento, no pude evitar tu muerte. Me siento completamente desdichado al no poder proteger al hermano mayor de a quien le debo la vida.
   Maldición.
   Ese «rey invencible» de verdad era demasiado poderoso. Asesinó rápidamente a Satsava, dejándonos sin curandero. Fuske fue enviado lejos y Jor también ha muerto. Kinibas no tuvo oportunidad contra él a pesar de ser el más fuerte entre nosotros. Debimos huir esa vez, no podíamos ganarle.

***

   —Biria… Jor… Todos…
   Gila, la «heroína de la velocidad» continuaba luchando y esquivando los ataques del rey demonio.
   —Biria… Por favor, mantente conmigo —dije esa vez, completamente preocupado por la chica.
   —G-Gendo…
   —Sí, soy Gendo, aquí estoy para ti.
   La bella chica de cabello rosado extendió su frágil mano hacia mí. La agarré con fuerza, haciéndole notar que estaba junto a ella. Me percaté perfectamente de su mirada perdida en la nada. Había perdido la visión. Al tomarle el pulso también noté que estaba decayendo.
   La amaba…
   La amaba desde el día en que nos conocimos. Criados juntos en el mismo hogar luego de perder a nuestros padres. Siempre estuvo a mi lado, apoyándome. Incluso se convirtió en la «heroína del soporte» para continuar ayudándome en mis estúpidos caprichos.
   —Prométeme que visitaremos el orfanato cuando volvamos, juntos… —dijo, con una sonrisa angelical.
   —Sí. Lo prometo —le contesté, acariciando su frente con amor—. Lo prometo, así que no me dejes. No aquí. Huyamos juntos. Huyamos juntos, Bi… ¿Biria?
   Cuando esperaba su respuesta, noté su falta de respiración. Ella se había ido, sin poder yo confesarme, no permitiéndome cumplir mi promesa.
   Ese día grité su nombre incontables veces, llorando a su lado. Observando la sonrisa final que me dejó.
   Su pequeña aventura ha terminado, mocosos… —habló el demonio con el que batallábamos. Sí… Ya había tenido suficiente…

***

   Splat.
   Mi cuerpo se ha vuelto completamente ligero justo después de tener esas imágenes en mi cabeza.
   El espacio a mi alrededor es completamente oscuro ahora, nada se puede ver desde aquí, a pesar de que acababa de recordar tantas cosas…
   Ah. Así es como termina, ¿eh?
   Un demonio se llevó a mi familia…
   Un demonio se llevó a mis amigos y a la persona que amaba…
   En mi venganza terminé por excederme y un demonio me quitó la vida…
   Esto no tenía que ser así. ¿Qué es lo que debí haber hecho? ¿Cuál era la respuesta correcta?
   {¿Odio?}
   Sí, odio a los demonios.
   Odio su poder, odio sus creencias, odio a su país, odio a su pueblo...
   Los detesto, los aborrezco, los desprecio, los quiero muertos, quiero un mundo sin ellos, quiero un mundo donde ellos no existen, quiero que paguen por lo que hicieron, quiero que sufran por lo que hicieron, los odio, los odio, los odio, los odio, definitivamente los odio.
   {¿Felicidad?}
   No, al final no fui feliz.
   No importaba cuánto los lastimara, cuánto les degradara, nunca fui genuinamente feliz con eso.
   {Ya veo}
   Quizás esa era la respuesta correcta…
   {…}
   Olvidarme de todo, seguir con mi vida, formar una familia.
   {No}
   {No puedes arrepentirte}
   Lo sé, el daño ya está hecho.
   Ya todo terminó.
   ¿Por qué no lo pensé mejor?
   Yo no era así, me dejé cegar por el odio y perdí mi propia voluntad.
   Vaya líder esclavista soy.
   Vaya «héroe del impedimento» soy.
   Yo era el esclavo…
   Esclavo del odio.
   Completamente ciego ante mis actos. Completamente a merced de mis impulsos.
   Es extraño. Es casi como si yo hubiese sido contro…
   Un momento, ¿con quién estoy hablando?
   No recibo respuesta. Hasta ahora se habían presentado caracteres unidos palabras hablándome.
   Oye, respóndeme. ¿Quién e…?
   Antes de terminar mi pregunta, siento cómo algo devora parte de mi ser poco a poco hasta reducirse a la nada misma, perdiendo yo, la consciencia y mi existencia.

FIN DEL INTERMEDIO




No hay comentarios:

Publicar un comentario