sábado, 8 de junio de 2019

E.T V.1 Comentarios

Comentarios del autor


   ¡Hola, hola!
   Me presento ante todos los lectores de esta obra, mi nombre es Vladitsvar, el probablemente poco conocido autor de esta historia. Si les cobraron por este libro y no fui yo, de seguro les están estafando, porque lo publico gratis en internet, ja, ja.
   Exhekar Tales: La Reina Esclava & El Príncipe Sin Reino es el primer volumen de una serie de historias que tengo planeadas desde ya hace varios años atrás. ¿Hmm? Sí, exacto, como acaban de leer, una «serie de historias», por algo se llama Exhekar Tales. Eso quiere decir que no veremos a Tina ni a Arnus en un tiempo, pero descuiden, todo está conectado y volverán a aparecer en un futuro próximo.
   Hablando de los inicios de esta historia. Todo comenzó un día de Abril, la lluvia caía tormentosamente… Bueno, la verdad es que no recuerdo ni el día ni el mes, habré tenido unos doce años cuando se me ocurrió que quería crear una historia de fantasía.
   Siempre fui fan de historias de magia, elfos, mundos de características medievales, etc. Y me pregunté «¿Por qué no hacer una?» ¡Y Boom! ¡Creé un mundo entero!
   Para serles sincero, esta historia, cuando la ideé, no comenzaba con Tina. De hecho, ni siquiera ella existía. Comenzó como la idea de un isekai a un mundo mágico (De esas donde el protagonista viaja a otro mundo) y a medida que crecía y conocía más alternativas, me decidí por dejarlo de frentón como un mundo de fantasía propio, con sus especies, sus naciones, su idioma y muchas cosas más.
   Antes de comenzar a escribir esta obra, la dibujaba como un cómic con influencias del manga japonés en el 2016 (Que espero todavía estar publicando o haberlo finalizado), pero me decidí a publicarlo en otro formato aparte, porque sabía que el tiempo para dibujar cada vez sería menor.

   Tengo dos intenciones al escribir esta historia.
   Una es enseñarles el mundo que creé, casi como si fueran exploradores novatos y yo el guía, contándoles anécdotas por aquí y por allá. Pero hablar de un mundo entero suele ser aburrido y los puedo sobrecargar con tanta información, por lo que tengo historias varias pertenecientes a Exhekar que les darán pinceladas de cada aspecto.
   ¿Qué esperaría que mantengan en su cabeza?
   El mundo se llama Exhekar, hay varias naciones y especies diferentes, pero todas hablan el mismo idioma y viven en conjunto. La magia existe y necesita de conjuros para efectuarse. Cada nación tiene su propia cultura, considerando ideales, religiones y sentido común. Suena como algo muy simple, ¿verdad? Eso es porque este sería un volumen introductorio, algo que les quitará un poco la carga de otras historias en el futuro.
   Mi otra intención es transmitir un mensaje.
   Basé parte de mi vida en lo que ustedes están leyendo. Claro que deformado por la fantasía y las metáforas, así que les será difícil, para quienes no me conocen, el saber qué cosa es qué.
   Volviendo a lo del mensaje… Eso es algo que ustedes tendrán que descifrar a medida que leen los volúmenes venideros, juasjuas.

   Me gustaría agradecer a mi familia.
   Agradecer el hecho de estar conmigo siempre, de ayudarme con mis problemas y aunque no se muestran realmente interesados por lo que creo, me dan su apoyo de lejos.
   Quiero agradecer en especial a mi querida abuela, quien me crió desde los 16 años y apoyó en mis momentos difíciles, siempre cuidando de mí y mi hermano y ahora últimamente de mi linda sobrinita.
   Agradecería al ilustrador… Pero soy yo, ja, ja (Lo que es la pobreza).
   También les agradezco a ustedes, lectores, por darle una oportunidad a esta obra. Espero que la hayan disfrutado de principio a fin y esperen por el resto de volúmenes que se publicarán en el futuro.
   ¡Recuerden que hay más Tina para ver y más personajes para conocer! ¡Nos veremos en otra historia de Exhekar! ¡Hasta pronto!






E.T V.1 Glosario

Glosario


   Exhekar es un mundo lleno de especies nuevas, naciones, lugares y terminologías propias del idioma del mundo en el que viven los personajes. Aquí hay una muestra de las palabras usadas en este volumen y su significado, comparando las especies con razas conocidas de nuestro mundo.
   Argend: Reino de población mayoritariamente Talavalery. El reino de Argend es una nación aliada del reino de Urak, ubicándose en una esquina del continente Erijofen, limitando con Urak y el reino Fustúa.
   Aton: Término que refiere al uso imprescindible de un conjuro para la invocación de un hechizo mágico. Se le llama también «Verbalización de la magia».
   Aushtáridos: Especie mágica inmortal. Representan a los elementos del mundo. Son etéreos y se les puede invocar a través de rituales. Se les suele tener mucho respeto entre todas las religiones. Significado: Elementales.
   Bratavalery: Especie inteligente con características físicas como orejas cortas y puntiagudas, alas emplumadas de coloración oscura, dientes afilados y pupilas verticales. Significado: Gente mágica alada, también llamados «Demonios alados».
   Dema: Moneda plateada, usada por el imperio Kaevalery y sus naciones aliadas. Equivale a 450 Trara.
   Drogury: Bestia mágica de gran tamaño y diversas formas. Su característica principal es la posesión de escamas que determinan la afinidad mágica de la bestia. Recurrentemente poseen cuernos y alas. Significado: Nobles, también llamados «Dragones».
   Erijofen: Continente en el que se desarrolla la historia de La Reina Esclava & El Príncipe Sin Reino.
   Exhekar: Mundo en el que se desarrolla la historia de La Reina Esclava & El Príncipe Sin Reino.
   Federación maquinista: Nación perteneciente a otro continente. Su población se divide principalmente entre individuos maquinizados y esclavos. Todas las naciones del continente Erijofen la consideran una amenaza y no poseen lazos con ella.
   Feral: Conjunto de especies inteligentes humanoides con diferentes atributos animales. Se dividen en dos grandes clases. La clase 1 considera a los humanoides con rasgos levemente bestiales y la clase 2 considera a los humanoides con rasgos altamente bestiales. También llamados «Hombres-bestia».
   Fustúa: Reino de población mayoritariamente Feral y en especial de los hombres-perro y hombres-gato. El reino Fustúa es una nación aliada del reino de Urak, ubicándose en el límite superior del continente Erijofen, teniendo fronteras con el reino Argend, el reino de Urak y el reino de Spika. Esta nación también es llamada «El gran bosque».
   Imperio Kaevalery: Gran imperio perteneciente mayoritariamente a la especie Kaevalery. El imperio es una enorme nación que abarca casi la mitad del continente de Erijofen.
   Kaevalery: Especie inteligente con características físicas como orejas alargadas y redondeadas, de cabellos usualmente claros. Significado: Gente mágica de la luz (Equivalente de los altos elfos).
   Krocalcys: Mineral de coloración violácea. Posee una alta dureza y es útil en la confección de armas y armaduras.
   Nujulavdo: Bestia de transporte individual. Una gran ave emplumada que no es capaz de volar.
   Pantema: Bestia de carga. Un animal cuadrúpedo y omnívoro de gran fuerza y velocidad.
   Piedra negra: El mineral más duro en Exhekar. Su coloración es negra, con cierto grado de lustre. Útil en la confección de armas y armaduras.
   Piedra con propiedad mágica: Piedra que genera un hechizo constantemente siempre y cuando exista flujo de magia a su alrededor.
   Piedra mágica: Piedra que puede almacenar uno o varios hechizos en su interior. Una vez usada para liberar la magia, se rompen y quedan inservibles.
   Serevalery: Especie inteligente con características físicas como orejas alargadas y redondeadas y cornamenta que puede poseer ramificaciones. Significado: Gente mágica del bosque (Equivalente de los elfos del bosque).
   Shatevalery: Especie inteligente con características físicas como orejas alargadas y puntiagudas y suelen tener profundas ojeras. Significado: Gente mágica de la sombra (Equivalente de los elfos oscuros).
   Shawn: Reino de población mayoritariamente Serevalery. El reino de Shawn es una nación aliada del imperio Kaevalery, ubicándose entre los límites de este último y el reino de Urak.
   Shezenvalery: Especie inteligente con características físicas como orejas cortas y puntiagudas, pupilas verticales y dientes afilados. Si se enfadan expelen un aura que inspira temor y les salen cuernos. Significado: Gente mágica oscura, también llamados «Demonios».
   Spika: Reino de población mayoritariamente Feral y en especial de los hombres-dragón. El reino de Spika es una nación aliada del imperio Kaevalery, ubicándose en una esquina del continente de Erijofen, entre el imperio y el reino Fustúa.
   Talavalery: Especie inteligente con características físicas como orejas pequeñas y redondeadas, halo brillante en su cabeza y alas emplumadas. Significado: Gente mágica sagrada, también llamados «Ángeles».
   Tarou: Bestia humanoide de gran tamaño y poca inteligencia, abundante en las cercanías de los montes Graken, límite fronterizo entre el reino de Urak y el reino de Shawn (Equivalente de los gigantes y los troles).
   Trara: Moneda cobriza, usada por el imperio Kaevalery y sus naciones aliadas.
   Urak: Reino conquistado perteneciente a la especie Shezenvalery. Llamado también «Reino de los demonios», Urak es una nación ubicada al centro del continente Erijofen.
   Vydus: Mineral dúctil y resistente de coloración verdosa. Útil en la confección de ropas y armaduras.



E.T V.1 Bardo

Bardo


   —Y así termina la historia de una reina que fue una esclava y un príncipe que recuperó su reino —dice el bardo, terminando de tocar su instrumento de cuerda con forma triangular.
   La audiencia comienza a aplaudir de forma débil, con unos pocos participantes, y poco a poco aumenta su intensidad hasta involucrar a todos los espectadores de la obra.
   Diminutos seres del tamaño de una palma, con la apariencia de pequeñas niñas aladas, hacen de actrices para los cantos del músico y ahora están descansando, quitándose los trajes que usaban para representar a cada uno de los personajes involucrados en la historia. Una mujer Kaevalery que oculta su rostro con un manto, poseedor de símbolos sagrados, las está observando con afecto.
   —Había leído de los inicios de Tina Lyrium hace tiempo atrás, se decía que su personalidad era pésima, pero nunca pensé que alguien pudiera hacer una interpretación tan convincente como para entender lo que ello implicaba —comenta uno de los espectadores, un hombre adulto, poseedor de una barba no muy larga.
   —Le agradezco su apreciación —responde el bardo, con una reverencia respetuosa—. He viajado por el mundo entero, compilando muchas historias de diferentes regiones y varias incluyen a Tina en el pasado, por lo que he tenido diversos ejemplos de su personalidad.
   —¿Gran sabia, qué es el imperio Kaevalery? —pregunta un joven Serevalery, la tersa piel de su rostro, los pocos pelos que había en su barbilla y los pequeños cuernos sin ramificación en su cabeza daban cuenta de que  se había convertido en un adulto no hace mucho.
   —Oh, pequeño. El imperio Kaevalery fue una enorme nación cuyo territorio era aproximadamente la mitad del continente Erijofen, la mayoría de su población era de la especie Kaevalery y duró muchos siglos como país —contesta la mujer con el velo sobre su rostro.
   —¡¿Tanto así?! ¡Increíble! —exclama con emoción el chico—. Lástima que los Kaevalery sean los «malos» en esta historia —comenta con el rostro deprimido.
   —Ah, pero no te confundas. Así como entre los criminales, no todos son malas personas y entre los grandes héroes, no todos son virtuosos, los Kaevalery no son malvados por naturaleza. Sus mentes fueron corrompidas, haciéndoles creer que eran mejores que los demás, que eran fuertes y que tenían derecho a conseguir su felicidad pisoteando la del resto. Sus métodos no fueron los correctos, ¿pero quién puede culpar al fuerte por usar su fuerza cuando se requiera?, ¿o al inteligente por usar su cabeza? ¿Culparías a un sabio por usar su experiencia? No, ellos hicieron mal, pero no merecen ser condenados por ello, ya que era la única herramienta de la que tenían fe. Además, el imperio ya no existe hace más de mil años y los Kaevalery viven en comunidad con los demás.
   El juglar se mantiene pensativo durante un tiempo, escuchando el intercambio de palabras entre ambas personas, luego sonríe levemente y se acerca al chiquillo.
   —¡Ya sé! Te contaré una historia donde un orejón es el bueno —dice, preparando su instrumento musical y avisando a las pequeñas actrices que se preparen para el nuevo acto. Luego, exclama a la multitud para concentrar sus miradas en él—. ¡Escuchen todos, por favor! ¡Les contaré una historia del pasado, presten atención! Esta historia se lleva a cabo durante la guerra de liberación de los demonios. Un pequeño niño en el país de Lugarta, antes de la gran alza de los muertos, hace un gran descubrimiento para todas las especies. Conocerá a los antiguos habitantes del mundo, antes de los dragones, antes que los Aushtáridos, antes que la mismísima magia. Todo esto, mientras que la sombra del mal amenaza con eliminar a toda la vida. ¡Y dice así…! —termina de hablar, agitando las cuerdas de su herramienta y comienza a cantar.





E.T V.1 Epílogo-3

Epílogo
Parte 3

   En las afueras de una fortaleza del reino de Urak, Rugeivyr, el dragón, está descansando a la luz de la luna, rodeado de algunos guardias que montan un campamento. El crujir de las ramas al quemarse dentro de las fogatas resuena en el ambiente. La conversación de los guardias de turno hace referencia a la comida que se servirá más adentrada la noche y sobre la moza que reside en la cantina cercana.
   —¡Eh! ¡Dragón! ¡Cuéntanos alguna historia! ¡De seguro conoces varias por lo viejo que eres! —exclama, entre risas, un Shezenvalery con la nariz enrojecida. Sus movimientos son erráticos y su mirada se pierde a veces en la nada, como si hablase con alguien al lado de su objetivo de conversación.
   Mi edad no debería ser de vuestro conocimiento, enano. No pienso contar ninguna de mis aventuras a un borracho que se atreve a hablarme de tal manera desvergonzada —responde el dragón, con un tono molesto.
   —Vamos, no seas así con el chico. Ha tenido un problema amoroso hace poco y necesita de algo que le distraiga —comenta otro demonio, con una sonrisa, sobre las acciones de su compañero, quien al escuchar sus palabras, comienza a llorar desconsoladamente.
   —¡Buaaah!
   ¿Y a este qué le pasa? —exclama Rugeivyr, sorprendido de ver a un soldado llorar en pleno campo abierto, amenazando con atraer a monstruos que habitan el bosque.
   —Zajiana… Rompió conmigo… Dijo que no podía seguir con un hombre que arriesgaba su vida todos los días para capturar criminales o luchar en la guerra… —responde el guardia, entre sollozos.
   Ya veo… Supongo que necesita a alguien que pueda asegurar la crianza de sus hijos… —comenta para sí el dragón, hecho del que se arrepiente inmediatamente después.
   —¡¿Piensa tener hijos?! ¡¿Con otro hombre?! ¡Buaaah!
   ¡Guardad silencio, hormiga! ¡¿Acaso no sois un soldado?! ¡¿Dónde está vuestro honor, basura?! —Rugeivyr exclama, molesto ya por los llantos de un hombre adulto.
   —El dragón tiene razón, amigo, somos los soldados del reino, nuestro deber es proteger a los nuestros, no podemos quebrarnos por asuntos de la vida personal —dice el compañero del guardia, intentando consolarlo.
   —¡Que se joda! ¡Yo aquí, atentando contra mi vida! ¡¿Para defenderla a ella y al otro hombre con el que está?! —responde con un grito el Shezenvalery, pasando de la tristeza al odio.
   Todavía no está con nadie, hombre… Probablemente… Además no me gusta vuestra actitud posesiva, su relación ya terminó, vivid con ello.
   —¡¿Tú qué sabes del amor?! ¡Eres un simple dragón!
   Me han dicho muchas cosas, pero nunca había escuchado que me trataran de «Un simple dragón», hay que tener huevos… Ya veréis de lo que este dragón es capaz cuando entierre mis dientes en vuestro torso.
   Acto seguido, Rugeivyr abre su enorme boca, mostrando sus afilados dientes. El Shezenvalery ebrio, al mirarlo, se paraliza de miedo, al igual que su compañero. Ambos miran al dragón con una expresión estática.
   Eh, quizás me excedí un poco. ¿Estáis bien, renacuajos?
   El dragón no recibe respuesta alguna de los soldados, que se mantienen petrificados, mirándole con terror.
   Esto no es normal… —comenta el Drogury al notar que algo andaba mal en el lugar—. El fuego ya no fluctúa, los guardias están en silencio, el bosque no emite sonido alguno por la brisa…
   Rugeivyr observa la hoja de un árbol que caía al suelo… O al menos, eso parecía desde su visión, ya que se mantiene suspendida en el aire, sin movimiento alguno.
   Todo se ha detenido.
   De pronto, algo más llama su atención.
   Desde el suelo, una bruma oscura, como si fuese una sombra proyectada al exterior, se forma poco a poco, fluctuando con las características que tiene el humo. El gas más oscuro que los abismos, toma una apariencia humanoide, con cinco largos dedos en cada mano y una máscara blanca de seis ranuras que reemplaza su rostro. Grandes ojos sin párpado se pueden visualizar tras cada ranura y un símbolo se presenta sobre lo que podría decirse que es su frente.
   El gran dragón reconoce la identidad de quien está frente a él.
   Hacía siglos que no me encontraba con uno de vosotros, ¿qué os trae por aquí? —pregunta con cautela al ser que de vez en cuando modifica la forma de su cuerpo, como si de una masa inestable se tratara.
   {Hueles como una.}
   Los caracteres en el idioma del mundo aparecen dentro de la cabeza del Drogury, sabiendo que el responsable es esa bruma indefinida.
   Sé que el olor de nosotros, los dragones, es fuerte, pero no creí que os afectara a vosotros también —bromea, con nerviosismo, el dragón.
   Otro ser etéreo aparece, al lado de Rugeivyr.
   {No te hagas el tonto.}
   Un escalofrío recorre la espalda del dragón, quien se disculpa ante los seres desconocidos. De pronto, sin notarlo antes, la bestia se encuentra rodeada de estos seres, cada uno con su propia máscara y símbolo.
   ¿Qué es lo que queréis de mí? Hablad —ordena el Drogury, alerta a los movimientos de los desconocidos y cierto nerviosismo.
   {Sabes dónde está.}
   {Lo sabes. Lo sabes.}
   {¿Dónde está ella?}
   {¿Dónde?}
   {Dinos.}
   Una serie de palabras se posa en su mente, sobrecargando lo que puede almacenar su cerebro y cansando a la bestia. Muchas refieren a lo mismo. Algo sabe él que ellos desean. Por la forma en que lo dicen, hablan de una chica y preguntan reiteradamente especificaciones de ella. ¿Quién es la chica? ¿Cómo es la chica? ¿Qué es la chica? ¿Dónde se encuentra? ¿Dónde? ¿Dónde? ¿Dónde…?
   {¿Dónde está la bruja?}


LA REINA ESCLAVA & EL PRÍNCIPE SIN REINO

E.T V.1 Epílogo-2

Epílogo
Parte 2


   La chica contempla con una expresión calmada el panorama que se puede ver desde su hogar. Un amplio desierto rocoso, lleno de fisuras y grandes montañas de piedra, vistas todas desde las alturas de una ventana perteneciente a una de las torres de un castillo color crema de varios pilares. Los alrededores de la ciudad de Tarmagrán, capital del reino de Spika.
   La joven mujer posee una figura similar a otras especies inteligentes, con la diferencia de la coloración azulada en su piel. Ojos rojos de pupila vertical caracterizan su mirada y dos cuernos curvos sobre su cabello de un azul profundo y alas violáceas revelan la especie a la que pertenece. Los llamados Drogural, conocidos también como la gente-dragón.
   Su nombre era sabido en todo el reino, ya que ella era la quinta princesa de su nación, Makta Der Drogen, «La dragona de las dos llamas».
   —Veo que sigues admirando nuestras infértiles tierras, Makta —escucha la princesa decir a una voz profunda tras ella. Al voltearse, se encuentra con un robusto hombre-dragón, de coloración negra, con joyas incrustadas en su cabeza. A diferencia de la mujer, esta persona posee rasgos más similares a los dragones, como la presencia de un hocico en su boca.
   —Su majestad —responde ella, inclinándose en señal de respeto.
   —Ya te he dicho varias veces que me llames «Papá» cuando estamos solos —regaña a su hija con una sonrisa amarga. Suspira por unos instantes y prosigue con su charla—. ¿Estuviste esperando mucho tiempo?
   —Llegué poco tiempo después de recibir su llamado —dice Makta, todavía postrada en el suelo.
   —Perdón por eso, el consejo de guerra tardó más de lo esperado.
   —¿Qué fue lo que se habló, su excelencia?
   —«Papá» —intenta corregir el Drogural nuevamente, pero se resigna casi de inmediato—. Sobre el reino de Urak de los demonios y percances con el gran bosque.
   La chica enarca una ceja al escuchar tales palabras. El reino de Urak era un reino que su nación y el imperio habían estado luchando por obtener por mucho tiempo, pero luego de veinte años de administración, un líder apareció de entre los anteriores habitantes del reino, liberó a todos los esclavos, quién sabe cómo, y recuperó las tierras de su pueblo, todo en aproximadamente dos años.
   —No me esperaba que reconquistaran sus tierras alguna vez y mucho menos tan rápido. El reino de Argend y el reino Fustúa también recuperaron su soberanía —se queja el monarca con una mano en su cabeza, en señal de padecer una jaqueca por la situación en la que se encuentran—. El imperio está inquieto por las posibilidades de guerra y el reino de Shawn cada vez está en mayor desacuerdo de iniciar otro conflicto. Si esto sigue así, la derrota será inminente.
   —Ciertamente, si se realiza una segunda guerra, incluso si el imperio gana nuevamente, será su fin. La Federación maquinista ya tiene sus ojos puestos en el continente —comenta Makta, recordando los reportes escuchados sobre avistamiento de los «vigías» de la lejana y peligrosa nación sobre los cielos de su reino.
   El tema de esa conversación los tensaba a ambos por igual. Padre e hija sabían que si una invasión por parte de la federación comenzaba, su pueblo sufriría un destino peor que la propia esclavitud.
   —Te llamé, hija, porque requiero de tu habilidad.
   —¿Qué es lo que desea que haga, mi señor?
   —El nuevo rey demonio es muy poderoso. No tengo idea de si su habilidad es comparable a la de su padre. Pero me han llegado reportes confiables de que pudo domar a un «dragón ancestral».
   Si fuese sólo un rumor no se preocuparía tanto, pero lamentablemente para el rey de Spika, había más verdad que mentira en la información entregada por sus subordinados. Alguien capaz de tal hazaña ha de ser más peligroso que cualquier monstruo presente en el continente.
   —Quiero que viajes de incógnito al reino de Urak y asesines a su rey, Arnus Rabbok. Sin él, los demonios perderán su eje y se derrumbarán rápidamente —declara el monarca, observando la reacción de sorpresa de su hija—. Sin embargo, soy consciente de lo peligrosa de la misión —termina de decir el hombre-dragón, intentando apaciguar la posible alteración de su descendiente.
   —¿Su majestad? —intenta preguntar la princesa, ladeando la cabeza. Pero es interrumpida antes de formular su interrogante.
   —Él está cualificado para ser considerado como un ser muy poderoso al momento de estar en la cima de los dragones. No quiero perder en vano a una de mis hijas —menciona el rey, con un rostro preocupado.
   —Mi rey, no es necesario que valore mi vida, sólo soy una herramienta para sus fines. Soy la quinta heredera al trono, mi posición social es despreciable. No tiene que preocuparse por alguien como yo —comenta la mujer, con un rostro serio, dispuesta a cumplir con su tarea, sea cual sea.
   —Eres demasiado seria. Por favor, no digas que tu vida no es importante para mí. Sabes muy bien que atesoro a cada uno de mis hijos.
   —De ser así, no habrías ordenado a Gyala el luchar contra ese guerrero —murmura la chica, en un tono muy bajo, casi imperceptible a los oídos de los demás. Si el rey escuchó su comentario, lo ignoró, pues continuó con el tema principal de la conversación.
   —En caso de que falles tu misión, quiero que le engañes para que te perdone la vida… —dice el monarca, seriamente, como si fuese una orden.
   —No me trate como una debilucha. Somos la especie más poderosa, quienes heredaron la fuerza de los primeros dragones. No hay manera de que sea vencida por un simple Shezenva… —interrumpe Makta a su padre, enfadada e indignada por sus palabras.
   —…Y te cases con él —termina de decir el rey de Spika, levantando la voz para ser escuchado por su hija, quien estaba lanzando comentarios fuera de lugar debido a su molestia.
   La última frase de su padre calla a la mujer, quien intenta digerir palabra por palabra la orden que se le había asignado.
   —¡¿Qué?! —exclama Makta, con sorpresa y exaltación, abriendo sus ojos de par en par y su boca impresionada, deformando su rostro en una mueca.




E.T V.1 Epílogo-1

Epílogo
Parte 1


   Dos chicas observan el panorama frente a ellas con una sonrisa: una verde y extensa pradera, dividida por un camino de tierra, producto de la hierba siendo removida constantemente por los trabajadores de la zona. Un hombre-gato está sentado sobre un carruaje en las cercanías del camino. Un espeso bosque puede visualizarse no muy lejos de allí. Tras ellas hay altos muros de ladrillos, que resguardan la ciudad donde residen.
   Dos años han pasado desde la captura del castillo de Waltegya. El conflicto armado se paralizó y las fuerzas que combatían entre sí se mantienen alertas a los movimientos del enemigo. Una gran tensión existía entre cada reino dentro del continente de Erijofen. Una guerra no era la mejor opción para resolver la disputa considerando la situación actual. Los anteriores conquistadores habían perdido el territorio que les costó tanto conseguir, pero ya no les quedaban fuerzas para recuperarlo nuevamente. De la misma forma, los reinos conquistados recuperaron sus tierras, pero no se arriesgarían a tomar venganza sobre sus invasores.
   —¿Estás segura de esto, Tina? —pregunta una Shezenvalery de cabello morado, Narea, a su amiga Talavalery, quien carga con un bolso de cuero sobre su espalda.
   —Sí. Ahora que Arnus ha abolido la esclavitud en este reino, no tengo motivos para quedarme aquí, ya ha cumplido con mis propósitos —responde la chiquilla, sonriente.
   —Pero aquí tienes tierras y eres una noble ahora. Puedes vivir una vida tranquila de ahora en adelante. No es necesario que vayas tan lejos —dice la mujer, mostrando claramente la preocupación en su rostro.
   —Nah, lo mío no es una vida tranquila —contesta la joven de ahora dieciséis años mientras juega con una pequeña trenza que tiene su cabello del color del cielo al costado derecho—. Además el mismo Arnus me recomendó ir a la academia mágica a aprender. De momento mi única utilidad es cuando hay esclavos en la zona, debo conocer más cosas, volverme más fuerte para poder defender mi libertad con mis propias manos —continúa con un brillo en sus ojos, expresando su determinación—. Sin considerar que mi misión es eliminar la esclavitud del mundo entero, aún me pregunto la razón de su existencia en estos tiempos —termina de decir, hablando esto último para sí misma.
   —Uuh, no puedo evitar preocuparme.
   —¿Qué? ¿No confías en mí?
   —Es injusto usar mis palabras de ese modo —se queja Narea—. Además todavía debo allanar el terreno para que pueda juntarse con el señor Arnus, es muy terco con eso.
   Al escuchar esas palabras, un signo de interrogación se posa sobre la Talavalery, ladeando su cabeza e intentando comprender las palabras de su amiga. Luego de unos segundos, la chiquilla se percata de un malentendido que existió entre ellas desde hace mucho tiempo atrás y que no había sido resuelto debido a la batalla de liberación de los demonios.
   —¿Hmm? Esto… Narea… Creí que ya te habías dado cuenta de eso…
   —¿Eh? ¿De qué?
   —A mí no me gusta Arnus…
   —¿Eh? ¿Qué acaba de decir? ¿No le gusta? ¡¿Eeeh?! —exclama la Shezenvalery ante las palabras de Tina. Su confusión le causa mareos y el cambio repentino de lo que ella creía que era una verdad la deja paralizada—. ¡P-P-Pero usted me había dicho que quería enamorarlo hasta que la obedeciera por voluntad propia! ¡Incluso planeaba visitarlo en la cama una noche para lograr esa meta!
   —¡E-Eso era antes! —responde la niña alada, alterada por los recuerdos de su actuar en el pasado—. Es verdad que quería enamorar a Arnus y hacía todo cuanto estuviera a mi alcance para lograrlo, pero eso era simplemente para usarlo para cumplir mis objetivos. Ahora que tiene que manejar sus tierras, sin contar la constante amenaza, ya no me sirve. Tampoco deseo controlar a quienes considero mis amigos.
   —Ya veo.
   Luego de esclarecer el malentendido, la chiquilla coloca sus dos manos sobre su cintura y baja la cabeza, inclinándose y mirando a su amiga desde abajo.
   —Ahora, Narea, no voy a la academia mágica sólo para aprender magia. También voy a investigar la maldición de Arnus, quizás encuentre una forma de curarla —dice ella, en un tono serio.
   —Oh, entiendo, bien pensado de tu parte —comenta la mujer ante el plan de Tina. Le parece algo ingenioso y digno de quien ha depositado su confianza. Sin embargo, un rastro de incongruencia pasa por su cabeza y se mantiene en silencio por un instante—. Espera... ¡¿Qué?! O-Oye Tina, ¿de qué hablas? —pregunta nerviosamente, tras percatarse de la implicancia de las palabras de la Talavalery.
   —No te hagas la tonta, ya sé que Arnus no es capaz de amar y el muy idiota por eso tampoco desea formar una familia.
   —¿D-Dónde escuchó eso?
   —¿Hmm? También escuché que quiere hacerte su reina.
   Tras esas últimas palabras, Narea comienza a soltar sonidos involuntarios por el nerviosismo.
   —Awawawa… ¿Escuchó esa conversación? Se supone que era un secreto. ¿Desde cuándo lo sabe? —interroga la demonio, afirmando su cabeza con las manos.
   —Te daré una lección Narea: no hables de temas importantes y confidenciales frente a una persona durmiendo, puede escuchar entre sueños —contesta Tina, con una sonrisa burlona.
   —¡¿Eso no es desde el mismísimo inicio de todo?! —replica la mujer, exaltada.
   —Deberías aceptar su propuesta, hacen una bonita pareja. Además, estás cualificada para ser la reina. Aunque me molesta que Arnus quiera fingir esa relación. Así que voy destruir su maldición y luego patear su trasero por torturarte con un amor imposible a pesar de que te gusta tanto.
   —¿Eh?
   Ya sin ser sorpresa, Tina observa como Narea se mantiene paralizada nuevamente tras escuchar sus palabras. La joven Talavalery trata de aguantar la risa ante la escena.
   —¿G-G-Gustarme? —pregunta la Shezenvalery, con extrañeza en su rostro.
   —Ah, vamos. No creerás que no he notado la forma en que lo miras de vez en cuando —comenta la chiquilla, inflando su pecho con orgullo tras sus habilidades de observación—. Supongo que es normal, él es fuerte, es sabio, es respetable y un ejemplo a seguir. No me sorprendería que fuera popular con las chicas de tu especie. Aunque para mí es una persona aburrida que se deprime demasiado, pero me cae bien.
   —Tina… Estás equivocada…
   —¿Eh?
   Sin percatarse, ahora la Talavalery era quien se mantenía paralizada, digiriendo las palabras de su amiga.
   —Es verdad que admiro a Arnus como mi señor y le seguiría a donde sea. Sin embargo, no tengo sentimientos de amor hacia él —continúa Narea.
   —¡¿Cómo dices?! ¡P-Pero yo vi cómo te sonrojabas! ¡Cada vez que él hablaba sobre hacerte su reina de manera sutil, te sonrojabas!
   —Bueno, eso… Eso es porque me da vergüenza.
   —¡¿Ah?! ¡¿Vergüenza?!
   —No puedo imaginarme como la reina de Urak, es muy vergonzoso.
   Narea lleva sus palmas sobre sus mejillas que habían comenzado a enrojecer y evita el contacto directo con los ojos de Tina. La chiquilla, por su parte, comienza a chasquear la lengua y gruñir.
   —Maldición, y yo que ya les estaba dando mis bendiciones. Estuve juntándolos erróneamente durante todo este tiempo. ¿Qué se supone que haré entonces en la academia? —dice la Talavalery, refunfuñando.
   —En vez de preocuparse por los demás, debería pensar en usted también. Disfrute sus años en el extranjero, sea feliz.
   —Está bien… —con un suspiro, Tina se resigna de sus principales motivaciones—. Pero de todas formas voy a buscar la manera de quitarle esa maldición —termina de decir, desviando su mirada.
   —Qué terca.
   —¿Terminaron de despedirse? —escuchan decir a un hombre, con tono casual, que está caminando hacia su ubicación. Viste una armadura completa y luce una corona sobre su cabeza. El ahora rey Arnus ha llegado al lugar donde las chicas conversaban.
   —Llegas en el peor momento, Arnus —comenta la niña alada, intentando molestarlo.
   —¿Tina, tienes todo listo? —pregunta el rey, ignorando las provocaciones de la chiquilla.
   —¿Qué? ¿Tan desesperado estás porque me vaya? —intenta continuar su molestia la joven chica, con una sonrisa de diversión en su rostro.
   —¿Si te dijera que sí, cambiaría algo?  —responde el monarca, en tono indiferente. Dos años conviviendo con ella ya le habían acostumbrado a su forma de ser.
   —Nop, pero sería más interesante. Ju, ju —dice la chiquilla, pero ve que Arnus frunce el ceño, ya algo impaciente—. Está bien, está bien. Me iré por un tiempo… Pero ni creas que por eso puedes usar mis tierras, ese es mi terreno y lo convertiré algún día en mi propio reino.
   —Sí, sí, como digas.
   Tina sube al carruaje dirigido por el hombre-gato, que durante la conversación de las chicas se había mantenido limpiando a la bestia de transporte, esperando a por la Talavalery por órdenes del rey.
   —¿Recuerdas el camino? —pregunta Arnus a Tina, quien se estaba acomodando en su asiento.
   —Sipi. Tomo el carruaje y cruzo la frontera con Fustúa usando el camino del bosque. Desde allí me dirijo al puerto de Tobarde y subo al barco en dirección al continente Adatakrán. Después compro los boletos para la aeronave y subo a esa isla flotante —responde la niña alada, moviendo sus manos de un lado a otro, señalando la dirección de los lugares por los que pasaría.
   Dicho aquello, Arnus le entrega una bolsa de tela a Tina, depositándola sobre su regazo con cuidado. Al abrirla, la joven se encuentra con varias monedas que no reconoce.
   —¿Esto es? —pregunta, interesada, la chica.
   —Dinero de la academia, cubrirá tus gastos por un año al menos. Si necesitaras más, envíame una carta —responde el rey, seriamente.
   —Siempre tan atento —comenta la chiquilla. El Shezenvalery podría mostrarse como alguien serio o indiferente, pero Tina lograba captar fácilmente que en realidad estaba preocupado por ella—. Oye Arnus… Gracias por todo —dice a su amigo con una sonrisa leve, que denota cierta tristeza por la partida.
   —Lo dices como si no nos fuéramos a ver nuevamente —comenta el monarca, rascando su cabeza y con las cejas levantadas—. Pero sí… Gracias por todo también, Tina.
   Ambos amigos se sonríen con confianza.
   —Para ustedes los demonios probablemente no será mucho tiempo, pero te sorprenderé con el cambio que tendré. Me haré irresistible a los ojos de todos, incluso para ti —bromea la niña alada, desviando un poco el tema, secretamente porque se le hacía algo vergonzoso.
   —Preferiría que no fuese así, te meterás en problemas.
   —¡Tina! ¡No hagas que me preocupe más! —exclama Narea, quien se había acercado a sus dos amigos, pero sin interrumpir su conversación.
   —Ja, ja, lo siento, lo siento… —se disculpa Tina, agitando una de sus manos—. Bueno, nos veremos otro día.
   El carruaje inicia su movimiento, siguiendo el camino de tierra que lleva al bosque cercano a la ciudad que rodea al castillo de Waltegya.
   —¡Adiós Tina! ¡Cuídate! ¡No te metas en muchos problemas! —exclaman Arnus y Narea, despidiéndose de la chiquilla mientras agitan sus brazos.
   Tras sus palabras, la Talavalery se enfada y se levanta de su asiento, mirándolos con reproche.
   —¡¿Ah?! ¡¿Qué creen que soy?! ¡¿Una busca pleitos?! —refuta, levantando su puño al aire.
   «Eso eres exactamente», piensan, al mismo tiempo, el monarca y la mujer, mientras ven a su amiga alejarse.
   —Bueno, ahora que se ha ido, espero que todo se mantenga tan tranquilo como ahora —bromea el Shezenvalery, con un suspiro.
   —Señor Arnus, hablar así a espaldas de Tina es de mala educación.
   —Ah, lo siento, mi culpa. Volvamos a la ciudad.

***

   Dos Shezenvalery caminan tranquilamente sobre el pavimento de la ciudad que rodea al gran castillo.
   —Entonces… ¿por qué decidió que Tina tomara el camino del bosque? ¿No será muy riesgoso? —pregunta uno de ellos, Narea, al monarca de su nación, preocupada por el viaje de la chiquilla.
   —Tomé precauciones, envié a un soldado de élite para protegerla desde las sombras. Además, el camino del bosque será más seguro que la ruta común —responde Arnus, con un rostro serio, diferente de su anterior semblante despreocupado cuando estaba con la Talavalery.
   —¿Eh? ¿Y eso por qué?
   —Me han llegado reportes de los soldados que hablan de actividades inusuales en diferentes ciudades, tengo un mal presentimiento sobre esto.
   —¿Qué tipo de actividades?
   —Cada lugar que hemos visitado yo y Tina ha sido reportado con sombras en el camino, la primera vez pensé que era la imaginación de los guardias, pero que se repita dos, tres veces más en diferentes lugares no es buena señal.
   Ante las palabras de su señor, la mujer detiene su caminar, horrorizada de pensar en las infinitas posibilidades de los peligros que podrían estar acechando a su joven amiga. Su compañero también se detiene al ver la pausa de la mujer.
   —Eso es algo que no puede ser tomado a la ligera —escucha murmurar el rey de Urak a su acompañante—. ¿Alguna pista de quién puede ser? —pregunta, mirándole a los ojos.
   —Tengo mis sospechas. El imperio y el reino de Spika han estado bastante activos estos últimos meses, quizás tienen en mente iniciar un nuevo ataque y están investigando sobre las personas con quien mantengo una relación cercana. Cuida tus espaldas, Narea, puede que también te consideren dentro de sus planes…
   El sonido de una campana, que indica el instante de la ciudad en que los soles se encuentran en el punto más alto, se escucha a lo lejos desde un edificio. Los trabajadores detienen sus oficios para tomarse un descanso y almorzar en algún restaurante, posada o bar cercano. Algunos pocos notan la presencia de Arnus en la cercanía y le saludan con una reverencia, la cual responde el monarca con un saludo de su mano y una sonrisa.
   —Cambiando de tema, Narea, ha llegado el día —dice el ahora rey, posando una de sus manos sobre su cadera e indicando con el dedo índice de su otra mano que prosigan el andar.
   —¿Qué día? —se cuestiona inocentemente la demonio.
   —El reino ya está asegurado, tenemos soldados disponibles, fuertes defendidos y economía estable. Te he dado bastante tiempo para pensarlo… —comenta su señor, observando a los habitantes de su nación, conversando felizmente sobre asuntos triviales ahora que se sentían seguros tras los muros de la ciudad. El monarca, luego, voltea su cabeza, dirigiendo su mirada hacia la mujer sobre quien había depositado su confianza—. ¿Me podrías dar tu respuesta a mi propuesta? —pregunta finalmente, refiriéndose a la petición que llevaba haciendo desde poco tiempo después que se conocieran.
   Narea se mantiene en silencio, reflexionando sobre la responsabilidad que conllevaba el ser la reina de los Shezenvalery, especialmente con la condición de Arnus. No podía negarse simplemente porque se sentía avergonzada de llevar ese título. La mujer no amaba al monarca, lo estimaba como un gran amigo y lo admiraba como líder, pero nunca llegó a más su afecto por él. Siendo sinceros, Narea no se sentía atraída hacia los hombres tampoco, pero esa tampoco podía ser su excusa. La persona que liderara a los Shezenvalery podía ser un hombre o una mujer, siendo elegidos por su fuerza, su inteligencia y su moral. La demonio sentía que no era la indicada para ese trabajo. Nunca tuvo confianza en sus habilidades y no la tendría ahora. Sin embargo, algo más faltaba, algo fundamental para ejercer el rol de un líder, la voluntad. Ella era más que consciente que su fuerza de voluntad fallaba ante sus enemigos. Las vidas que quitó siendo una esclava del imperio eran suficiente prueba de ello. No tenía lo necesario para cargar con su gente.
   —Lo siento señor Arnus… —responde la mujer finalmente, titubeando—. Tengo que declinar su oferta.
   —Ya veo —murmura para sí el Shezenvalery ante su respuesta, mirando el suelo con pesar—. Entiendo.
   Narea se arrepiente inmediatamente de sus palabras luego de ver a su amigo con el rostro ensombrecido. Arnus la necesitaba como reina no sólo para cargar con el pueblo, sino también como alguien de confianza a su lado, alguien que pudiera decirle cuando obraba mal, ya que su condición lo convertiría en una persona sin emoción alguna en un futuro próximo, ejecutando lo que cree que es mejor, basado únicamente en acciones lógicas. Ella ve el temor de convertirse en una máquina en los ojos del rey, pero sabe que no la obligará a tomar esa responsabilidad. ¿Qué podía hacer ella para ayudar a la estabilidad mental de su amigo?
   —¡Ah! —exclama la mujer, golpeando su palma izquierda con su otra mano, en un puño—. ¡No se preocupe! ¡Le puedo ayudar de la misma manera que la que quería usted sin ser la reina!
   —¿Eh? ¿Cómo es eso? —pregunta el Shezenvalery, levantando su cabeza y ladeándola a un costado en señal dubitativa.
   —¡Pues sólo hágame su consejera real! —responde Narea, sonriendo alegremente por su idea.
   La última frase de la demonio detiene al monarca de su andar. Sus ojos están muy abiertos y su boca no se mantiene cerrada en su totalidad. Casi como si hubiese sido hipnotizado en ese preciso instante.
   —¿Señor Arnus? —pregunta la mujer, preocupada por su señor, quien no da respuesta a su nueva propuesta.
   —Pfff… ¡Ja, ja, ja, ja!
   La gran carcajada repentina del rey sobresalta a la mujer, haciéndola retroceder ligeramente de un saltito.
   —¡¿Qué es tan gracioso?! —exclama la Shezenvalery, con sus mejillas infladas y el ceño fruncido.
   —Lo siento, lo siento —se disculpa el soberano, entre risas, secando lágrimas en sus ojos con sus manos—. Es que… Era algo tan simple… Una respuesta genial, de forma tan simple… ¿Cómo no se me ocurrió antes? ¡Ja, ja, ja! —continúa diciendo, intentando, cuanto puede, el contener la risa—. Mi padre una vez me dijo que cuando uno tiene una idea muy importante, suele apegarse demasiado a ella, sin ver otras alternativas, pero no pensé que me ocurriría a mí y de esa forma ¡Ja, ja, ja, ja!
   La risa del príncipe continúa hasta llegar al castillo de Waltegya y luego de abrir las puertas de su hogar, sigue riendo de vez en cuando. Obviamente a Narea no le agradó mucho el comportamiento de su rey y terminó por regañarlo severamente una vez se calmó.