Parte 2
Arnus y Tina caminan a través de un túnel. Un largo,
estrecho y oscuro túnel de ladrillos cuya entrada se encontraba escondida
pasando por una pared falsa en una de las torres del castillo de Waltegya. Lo
único visible en el lugar es la luz proveniente del halo y las maltratadas alas
de la Talavalery.
—¿Qué es este lugar tan oscuro? ¿Dónde estamos,
Arnus? —pregunta la chiquilla, cuidando de no pisar grietas en el camino.
—Este es un túnel secreto construido por el rey de
hace ocho generaciones. Inicialmente era usado como escape, pero luego se
convirtió en el camino para una cámara especial —responde el demonio.
—¿Cámara especial?
—Mira, ya llegamos.
Arnus indica una pesada puerta metálica en frente de
ellos, tenuemente visible por la poca luz que la iluminaba. El príncipe susurra
unas palabras y entra en la habitación, la cual se alumbra automáticamente tras
su ingreso, activando inscripciones mágicas en el lugar. Una enorme máquina
compuesta de largos tubos y engranajes sobre una carcasa metálica con un asiento
acolchado anexo a ella se encuentra en medio del lugar.
—¡Woah! ¡¿Qué es esto?! —exclama la pequeña,
asombrada tras ver el extraño aparato.
—Hace aproximadamente novecientos años atrás, el
reino de Urak contrató a una compañía de la Federación Maquinista para
construir esto —señala su compañero—. ¿Alguna vez te has preguntado cómo es
posible que los Shezenvalery soportaran una guerra contra tres naciones durante
sus ciento treinta años de duración? —continúa, contextualizando su
explicación.
—Ciertamente es algo impresionante, ustedes los
demonios no son tan fuertes como para lograrlo solos —comenta la pequeña, quien
recién cae en cuenta de lo extraño de la situación.
—Exacto, probablemente usaron esta máquina.
—¿Qué es lo que hace?
—Esto es lo que podría llamarse como un «Unificador
de especie»
—¿Unificador de especie?
Arnus saca de entre los varios tubos un accesorio
que posee una púa muy delgada y la inserta en su brazo, lo que hace que su
sangre pase por dentro del circuito.
—Agmare Gatek —murmura el heredero al trono y se sienta en el
asiento disponible.
La gran máquina comienza a mover sus engranajes y a
vibrar ligeramente, produciendo un sonido el cual la chiquilla no está
acostumbrada. Una proyección de luz como un recuadro se muestra suspendida en el aire,
representando el mapa conocido mundial. Unos cuantos puntos blancos aparecen
sobre lo que sería el territorio de Urak.
—¿Qué son esos puntos? —pregunta Tina al estudiar
el mapa.
—Cada punto representa a un Shezenvalery en el mundo
—responde el príncipe.
—¿Eh? —La pequeña Talavalery intenta expresar su
confusión, pero luego algo más llama su atención al mirar el rostro de su
compañero—. ¡Ah! ¡¿Qué le ha pasado a tus ojos?! ¡Dan miedo!
Tal como exclamaba la chiquilla, los ojos de Arnus
eran inusuales, mostrando sus pupilas tan dilatadas, que apenas era posible ver
su iris.
—Podrías decir que es un efecto secundario mientras
se usa esta máquina —dice él, con tono desinteresado—. Este aparato permite
visualizar, mediante un mapa que se extiende por las zonas conocidas del mundo,
la ubicación de cada miembro de la especie del controlador. Requiere de una
cantidad exorbitante de energía mágica, así que no recomiendo su uso a personas
con un nivel o control de magia bajos. Conecta directamente mi alma con la de
mis compatriotas y me permite la comunicación telepática con ellos.
—¿Es un hechizo como [Mensaje], pero de forma más
masiva?
—Puedes decir que es algo así. Puedo decidir con
quién hablar y también dar permisos para que ellos hablen conmigo mientras esté
conectado a esta máquina. Ahora…
El príncipe mueve sus manos sobre el plano,
seleccionando los puntos y moviendo unas palancas cercanas a su asiento.
—¡Este es un comunicado de Arnus Rabbok, hijo de Asur
Rabbok, a todos los Shezenvalery habitando el reino de Urak!
Una voz resuena dentro de la cabeza de todos los
demonios de la nación de Urak.
***
—¿Hermano, qué es esto? Escucho la voz de Arnus en
mi cabeza —pregunta Meg a Kalga, confundida por el inusual evento.
—Yo también. No sé qué sucede, pero por lo que dice
parece que quiere comunicarse de esta forma con toda la especie —responde su
pariente.
—¿Eso siquiera es posible?
—Este debe ser el motivo de capturar el castillo.
***
Arnus continúa hablando, pudiendo haber escuchado
también la conversación de los dos hermanos.
—¡Ha llegado la hora, hermanos! ¡Han sufrido
demasiado tiempo a manos de los invasores! ¡Es hora de recuperar lo que es
nuestro y castigar a quienes nos han herido gravemente! ¡Es momento de la rebelión!
—grita el monarca, con fuerza, extrañando a Tina que se encuentra sola con él
dentro de la habitación.
***
En un bosque, un grupo de bandidos escuchan el
discurso del príncipe de los demonios.
—Je, ciertamente es algo que se nota de inmediato.
Pensar que el príncipe podía hacer lo mismo que el rey invencible durante la
guerra —comenta uno de ellos, con una sonrisa, recordando la promesa de su
señor cuando ellos habían asaltado a las compañeras del príncipe.
***
—¡Les estoy hablando desde el castillo de Waltegya!
¡Este lugar está casi capturado y el fuerte Kaskarya también es nuestro! ¡La
estrategia, de momento, será liberar a los esclavos, eliminando a quienes les
hayan torturado y capturando a los demás para usarlos como rehenes! —ordena
Arnus a sus subordinados por toda la nación, explicando su plan.
—¡Oh! ¡Sabía que te podía ayudar en algo! —exclama
una vocecilla aguda al lado del príncipe.
—¿Eh? ¿Sucede algo, Tina? —responde, sobresaltado,
el príncipe, quien perdió parte de su concentración por el gritito de la niña.
—Dijiste que el fundamento base del funcionamiento
de la máquina era que unía tu alma con la de tu especie, ¿cierto?
—No con esas palabras, pero sí.
—Necesitaré que me des un poco de tu poder.
Dicha su petición, Tina toma una de las manos de
Arnus, rodeándola con sus dos palmas.
—¿Qué es lo que estás planeando? —pregunta el
príncipe, con temor a las acciones de la chiquilla a su lado.
—¡Nada malo! ¡No seas quisquilloso y dame un poco
de tu poder! ¡Te tengo una sorpresa! —responde la niña alada, mostrando cierto
grado de impaciencia e inflando sus mejillas.
—Eso no me convence del todo. Está bien, te daré
algo —Arnus cierra sus ojos y recuerda parte de sus enseñanzas sobre control
mágico. Redirige su flujo mágico hacia las manos de Tina, lo que se observa
desde fuera como un pequeño vapor que se absorbe en el cuerpo de la pequeña—. Listo,
¿Estás fe…?
El príncipe detiene su habla y sus ojos se abren
como platos, impresionados ante el espectáculo que está presenciando. Frente a
él se muestra una Tina diferente de la usual. Sus alas son más grandes y
hermosas, recuperando la forma que deberían tener al compararlas con el resto
de su especie, su halo está expandido y es más brillante de lo que está acostumbrado
a ver y los ojos de la pequeña brillan con patrones bellos.
Frente al estupefacto príncipe, Tina desvía su
mirada.
—No me mires tan fijamente, me da repelús
—comenta la pequeña niña, mostrando cierto disgusto en su mirada.
—Tina, ¿qué es…? —balbucea el príncipe, todavía
atónito frente a la chiquilla.
—¿Hmm? ¿Qué sucede?
—Tus alas... Tus ojos…
—¿Eh? —extrañada, Tina voltea su mirada hacia sus
emplumadas alas, sorprendiéndose felizmente por lo que observa—. ¡Oh! ¡Mis
alitas han vuelto! ¡Pensé que al no funcionar el hechizo [Curación] sobre ellas,
las había perdido para siempre! ¡Así que necesitaban poder mágico!
—Ciertamente es sorprendente esto… —comenta el
demonio, intentando zafar su mano de las palmas de la niña, sin resultados
positivos, ya que ella le sigue agarrando fuertemente.
—Pero esta no es la sorpresa que te quería dar
—continúa la chiquilla.
—¿Esta no es la sorpresa?
Arnus no entiende bien qué es lo que quiere realizar
la pequeña Talavalery a su lado, por lo que sólo puede hacerle preguntas
ladeando su cabeza, expresando sus dudas sobre su rostro.
—Claro que no, tonto —se burla la niña alada, quien
luego carraspea y comienza a hablar hacia el mapa proyectado de la máquina—. Ejem…
¡Hola a todos, me presento, mi nombre es Tina Lyrium, soy la hermosa reina de
los esclavos y diosa de la magia!
***
—¿Eh? ¿Estoy escuchando a la niña molesta también
dentro de mi cabeza? ¿Es esto una broma? —comenta Kalga, impresionado de la
nueva voz en su mente.
***
—¡La idea de Arnus es buena, sin embargo, como
amiga declarada del príncipe de los Shezenvalery, ofrezco mi ayuda para
adelantar el plan! —continúa la Talavalery.
—¿Adelantar el plan? ¿Tina, qué pretendes hacer?
—pregunta el príncipe, con un rostro todavía más asombrado.
—¡Shh, guarda silencio que aquí viene la mejor
parte! —sisea Tina, haciendo callar al príncipe con una sonrisa.
***
«Me pregunto si sabrán que todos los estamos
escuchando», piensa Narea para sí,
escuchando, divertida, el intercambio de palabras entre sus amigos.
***
—¡A todos los esclavos, su vida dentro de mis
dominios ha terminado! ¡Yo los libero de sus ataduras! ¡Vuelvan a ser libres y
trabajen duro para recuperar su reino! —exclama alegremente la chiquilla—. ¡[Libertad]!
«¡Wooah! ¿Qué es esto? ¡Soy libre!»
«¡Soy libre!»
«¡He sido liberada!»
«¡Mis pequeños y yo podremos tener un futuro!»
Arnus escucha los muchos pensamientos de sus
compatriotas en su mente, notando la alegría y la emoción en sus palabras.
—Tina, ¿qué acabas de hacer? —pregunta, completamente
boquiabierto.
Tina suelta la mano del príncipe, volviendo a su
forma original, con sus ojos color miel y su halo sobre la cabeza, afirmado de
ella. Lo único que se mantiene diferente son sus alas, que permanecen
bellamente emplumadas y brillantes. Su semblante muestra cierto grado de
cansancio.
—¿Que acaso eres sordo? Acabo de liberar a todos
los esclavos Shezenvalery del mundo —responde la chiquilla, con voz jadeante.
El príncipe se mantiene mirándola con los ojos
abiertos y en silencio por un corto período de tiempo, como si no pudiese
analizar las recientes palabras de su compañera.
—¡¿Qué?! ¡¿Cómo?! ¡No tienes sus contratos!
—exclama finalmente.
—¡Fua, ja, ja, por algo soy la reina de los
esclavos! —responde Tina, riendo e inflando su pecho con orgullo. Luego de
ello, relaja su postura y sonríe amablemente, agitando su cabeza en señal de
negativa—. Nah, la verdad es que aprendí esta habilidad después de ser liberada
por Gendo, cuando lo obligaste. Entendí el funcionamiento base de la condición
de [Esclavitud] y ahora soy capaz de deshacerla —explica sinceramente—. Es
relativamente simple. Es como tener una red muy compleja, pero si cortas la cadena
principal todo se desarma. Claro que encontrarla no es tan fácil.
—Pero ellos estaban muy lejos como para que pudieses
hacer algo…
—Es por eso que pedí que me prestaras tu poder. Como
dijiste que esa cosa, esa máquina, conectaba tu alma con otros de tu especie,
pensé en usar ese canal para efectuar el hechizo con ellos, pero mi poder
mágico es muy poco, así que te usé de reservas ja, ja, ja.
—Yo… Esto… —balbuceando, Arnus digiere las palabras
de su compañera. Respira profundamente y luego sonríe con una alegría que ella
nunca vio en el rostro del príncipe. Lágrimas caen del rostro del demonio mientras
muestra sus afilados dientes—. Gracias Tina. Esto es realmente una sorpresa.
Acabas de acelerar todos mis planes y has salvado las vidas que podrían
perderse en la batalla para liberar a los esclavos. Ahora tengo una deuda
contigo que probablemente nunca podré pagar —dice el Shezenvalery con una
profunda reverencia.
—¿Eh? ¡N-No es para tanto! ¡Yo también te debía
muchas cosas! —exclama Tina, nerviosa ante el gesto de su compañero.
—Te lo agradezco sinceramente —continúa el príncipe,
todavía con la cabeza baja.
—Ugh… ¡Deja de perder el tiempo y lidera a tu
pueblo!
—Sí, eso haré…
Tina se da media vuelta, sonrojada por la vergüenza.
No estaba acostumbrada a recibir elogios sinceros de la gente que la rodeaba.
Arnus sonríe mirando a la pequeña y luego cambia su enfoque, hacia el mapa
proyectado.
—¡Compatriotas, se han adelantados nuestros planes
de forma imprevista! ¡Usemos esta ventaja y recuperemos Urak!
La voz de Arnus resuena en el interior de todos
los Shezenvalery. Y como respuesta, en su mente el príncipe escucha la voz de
miles de los suyos, expresando un grito de guerra con convicción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario