Parte 3
«Rayos, perdí todo mi botín, tendré que robar otro
lugar. Y hablando del tema… ¿Quién era ese chico? ¡No sucumbió a mis encantos y
se atrevió a golpearme! ¡A mí! ¡Me siento frustrada!»
Tina comienza a murmurar para sí misma en su mente
mientras vuela por el cielo estrellado, quejándose del demonio que se atrevió a
agredirla mientras ella usaba su habilidad.
«Si le veo de nuevo definitivamente voy a...»
A la distancia, Tina observa una feria nocturna.
Varias tiendas se encuentran establecidas en el lugar. Cada una con su
especialidad. Algunas venden brebajes especiales que otorgan efectos benéficos
al consumidor, otras, pequeñas armas para la defensa personal y también se
encontraban tiendas de antigüedades y objetos varios. Grupos de familias visitan
la zona mientras buscan productos en venta de su interés. Los niños corretean
libremente por los alrededores. Más lejos aún, se encuentra un establecimiento
de venta de esclavos, estando todos ellos expuestos, semidesnudos, al frío de
la noche.
—¿Hmm?
Frente a un local de venta de objetos misceláneos,
un rostro conocido se presenta ante ella. Enfocando su mirada en aquella
persona, Tina descubre la ubicación del hombre que no le prestó atención
anteriormente, conversando con un hombre-lagarto.
—¡¡Es él!! —exclama.
La vida le ha dado una grata sorpresa, puede
realizar su venganza sin demora debido a la coincidencia.
Según las expresiones que muestran el demonio y el
mercader, el «demonio» está tratando de comprar un producto en específico, pero
no parece tener suficiente dinero, ya que el comerciante da señales de negativa.
El chico insiste.
«Esta es la oportunidad de vengarme, jjijiji»
La malintencionada niña tiene una idea para cumplir
su cometido. Aterriza cerca de un grupo de tres hombres-toro, también llamados
Bovidals, cuya característica principal son los grandes y desarrollados
músculos en su posesión, considerándose uno de los hombres-bestia más fuertes.
—¿Una niña?
«[Encanto]»
Tina muestra un rostro afligido frente a los
humanoides.
—Discúlpenme señores, pero ese hombre malo de allí
está molestando a mi tío y no puede sacárselo de encima, este ya es el tercer
día que viene a buscar pelea.
El efecto inmediato de la habilidad de la chica
nubla el razonamiento de sus víctimas y no se plantean siquiera la pregunta del
cómo una niña de la especie angelical, los llamados Talavalery, es sobrina de
un hombre-lagarto. Sus corazones se conmueven ante la aflicción de la pequeña
sinceramente. Mientras, la niña continúa con su historia simulando un sollozo
desconsolado.
—Mi tío no es fuerte, no puede pelear contra alguien
con una armadura de tan buena calidad y mucho menos si posee esa gran espada. Les
imploro… ¡Por favor ayúdenle!
Dadas las órdenes indirectas, los hombres-toro
levantan sus armas y se dirigen en dirección al maligno demonio que cometió el
crimen de hacer llorar a tan tierna niña.
***
—Essstas monedasss dejaron de tener valor hace ya
dos décadassss —sisea, respecto de
una bolsa llena de antiguas monedas octogonales, con el diseño de una luna
menguante, un humanoide con forma de reptil, de brillantes escamas amarillas y
con ropas de buena calidad.
—Ah, entonces le cambiaré mi espada, necesito ese
mapa. —El demonio frente al mercader desespera ligeramente ante la noticia de
que su dinero no sirve para la transacción. Le muestra la enorme espada que posee
para comenzar un trueque.
Los mapas son herramientas de gran utilidad, ya que
proporcionan información de la geografía de un lugar. Los hay especializados en
terreno, ciudades, zonas de caza, etc. Sin embargo son muy difíciles de
conseguir, esto debido al riesgo que se corre mientras se viaja para crearlo.
Los monstruos cercanos a los bosques representan una amenaza para cualquier
persona y para viajes como estos, se contratan mercenarios. Debido a tales
problemáticas, su precio mercado es muy elevado a pesar de ser sólo un trozo de
papel.
Una espada como la que estaba en posesión del
demonio sería un buen cambio, el precio no sería muy diferente entre ésta y el
mapa.
Sin embargo, el mercader responde de forma negativa
a la propuesta de su cliente.
—Lo lamento, pero no puedo aceptar essse trueque, sssoy un comerciante de bienes simplesss
y pequeñosss. Sssi quiere vender sssu
arma, contacte con un maessstro
armero.
—¡Pero necesito ese mapa! ¿Es posible que me lo reserve
mientras cambio mi espada?
—Hmm… —el hombre-lagarto piensa en sus opciones, se
encuentra algo fastidiado por la insistencia de su cliente. Concluye finalmente
que no le es posible reservar ese objeto—. Puesss
no, sssi alguien me da una mejor
oferta, tendré que venderlo.
El demonio abre su boca para continuar con la
discusión, pero antes de soltar palabra alguna siente una fuerte presión en su
hombro izquierdo. Al observar la fuente ve una gran mano posándose sobre él.
—Oye, tú… —Un enorme Bovidal, con grandes músculos
en todo su cuerpo, acompañado de otros dos de su especie observan al demonio
con hostilidad—. Deja de molestar a ese Reptilial o te las verás con nosotros…
—Yo no estoy molestando a nadie, sólo…
—¡¡¿Ah?!! ¡¡Una dulce e inocente chica ya nos contó
que llevas molestando a su benefactor durante tres días!!
El demonio se encuentra extrañado por aquellas
palabras.
—No, en serio no sé de qué…
—Ya veo, no entiendes con palabras… ¡Tal vez si te
doy una paliza aprendes de una vez! —sujetando la bufanda que posee su
contrincante, el hombre-toro levanta al demonio con una sola mano y con la otra
se prepara para golpearlo con una enorme maza.
¡Bam!
Resuena el crujir de los huesos del Shezenvalery al
impactar con el arma. Cae al suelo malherido, pero aún consciente. El trío de
Bovidals le rodean y comienzan a patear violentamente. La víctima no puede con
los ataques y se limita a encogerse, cual gusano adolorido, para reducir el
área de impacto y proteger sus órganos vitales.
Al menos, esto último es lo que ocurría en la cabeza
de Tina, quien estaba detrás de una tienda cercana escuchando lo sucedido y
riendo maliciosamente
—¡Fuajajaja, te lo mereces! —dice entre dientes la
malvada chica, quien asoma ligeramente su rostro para no ser reconocida y
contemplar la violenta escena que su mente predijo.
«Ahora mismo deberían estar en eso. No me lo puedo
perder por nada del mundo…», piensa para sí. Sin embargo, lo que ve le
sorprende. «¿Eh? ¡Esto no es posible!»
La escena es completamente diferente a lo que pensó
que sucedería. Los tres hombres-toro yacían inconscientes en el suelo. Una
pequeña protuberancia se observaba sobre sus frentes. Era una inflamación
provocada por un golpe, el de ese demonio. Probablemente fue el mismo ataque
que usó contra ella cuando se encontraron por primera vez, claro que en estas
circunstancias el impacto sería con más fuerza aplicada. Sin embargo aquél
suceso seguía sin tener lógica.
«Para vencer a tres Bovidals inmediatamente y sólo
con sus manos…», piensa la pequeña sin perder el asombro. «Si lo tuviese bajo
mi control…»
Tina sonríe malévolamente.
El demonio se aleja del lugar en busca de un maestro
armero para vender su arma. Mientras, la chiquilla revisa los pantalones del
trío vencido y saca de ellos pequeñas bolsas con monedas.
«Muy bien, esto servirá», dice en su mente, acercándose
al mercader en posesión del mapa.
—¡Quiero lo que ese demonio iba a comprar!
Una vez comprado el mapa, la pequeña se apresura
hacia el Shezenvalery.
—¡Oye, tú…!
La exclamación detiene su avance y el demonio se
voltea para ver a quien lo llama.
—¡Toma! Querías esto, ¿verdad? —Tina sonríe
dulcemente mientras sujeta el objeto que él pretendía comprar.
—Eso es…
Tan pronto como el chico se percata de lo que la
pequeña tiene en sus manos, abre sus ojos por la sorpresa, pero luego vuelven a
su usual forma con una expresión desinteresada que evita la muestra de cualquier
emoción.
«Vamos, acéptalo, luego me recordarás como la chica
ladrona, te daré unas explicaciones vagas de mis circunstancias y como gratitud
me ayudarás. Luego de un tiempo, con mi sexy cuerpo te seduciré y te
convertirás en mi perro faldero, es un plan perfecto», piensa Tina, con una
sonrisa en el rostro, expectante.
—No sé quién eres, pero gracias niña.
—¿Eh? ¿No me reconoces?
—¿Hmm? ¿Nos hemos visto en algún lado?
El supuesto plan de acercamiento ha fallado.
«¡¿Que no me reconoce?! ¡¿Cómo pudo olvidar el
rostro de una chica tan linda como yo?!» Irritada,
la niña alada hace todo lo posible por controlarse. Evitando contacto visual
hostil con su presa, intenta continuar con la conversación, explicando su
situación.
—Emm, bueno, hace unas horas me dejaste inconsciente
y me enviaste a la cárcel ¿No me recuerdas? Me perseguían unos guardias...
—Hmm… Nop, nada.
Sin embargo el chico no parece recordar para nada a
la pequeña.
—¿No se te hace conocido mi rostro? Aunque me da
vergüenza admitirlo, traté de usar [Encanto] contigo sin surtir efecto, pero al
menos debiste de ver mi cara y obviamente debiste quedar impactado por mi
extrema belleza que no se compara con otras chicas.
—Pues para mi tienes un rostro normal…
—¡¡Devuélveme mi orgullo como mujer ahora!!
Las últimas palabras fueron más de lo que Tina pudo
soportar y agarrándolo de su bufanda con las manos, expresa su ira
desenfrenada.
El chico hace una mueca al no entender lo sucedido y
muestra su rostro complicado.
—Lo siento, no te recuerdo de nada, pero me ayudaste
con lo que quería comprar. Al menos te debo el dinero.
—Bueno, algo es algo para empezar —Tina murmura esas
palabras mientras suelta al demonio.
«Muy bien, ahora que tengo tu gratitud y me debes un
favor… Es hora de comenzar el plan de acercamiento. Primero, debo incrementar
la deuda…»
—Toma…
Mientras Tina continúa con sus maquinaciones, el
chico le entrega una gran piedra brillante de un color verdoso. Su textura es
lisa y la forma es en su mayoría ovalada, dando la impresión de ser un huevo.
Si uno se concentra al observarla, se percatará de que posee cierto grado de
translucidez.
—Esta es una piedra Oburus.
En efecto, el objeto entregado corresponde a una
rara piedra preciosa de gran valor llamada Oburus. Su precio de mercado supera
con creces el de un simple mapa.
—Sí, no tengo como pagarte con monedas, pero si vendes
esas piedra, incluso si te estafan, recuperarás el dinero con creces.
—¿Si tenías esto por qué no se lo pasaste al
mercader?
La pequeña alada no puede comprender la
irracionalidad del demonio. Se hubiese ahorrado muchos problemas si simplemente
usara tal joya como intercambio.
—Porque me desagrada ese tipo, prefiero vender mi
espada a que se haga rico con esa piedra.
Tina entra en shock. No fue una respuesta que se
esperaba para nada. ¿Simple desagrado? ¿Vendería su arma por el mapa, pero a la
vez no usaría la piedra sólo por un motivo tan trivial? Tales preguntas
surgieron en la mente de la chica.
«Esto es demasiado… Ninguna parte del plan salió
como quería…» Ante esta frustración, Tina comienza a murmurar para sí.
—¿Qué pasa contigo? Trato de hacer contacto y tú lo
arruinas todo…
Como si hubiese sido escuchada, el joven se limita a
suspirar ante la situación.
—No te conozco, pero por algún motivo quieres algo
de mí. Como no tienes realmente nada que puedas ofrecerme te estás frustrando… —dice
él, intentando aclarar la escena en voz alta, esperando la confirmación de la chica,
dando una lectura sincera de emociones—. No hago nada por nadie a cambio de
nada. Vuelvo de un viaje muy largo y muchas cosas han cambiado en mi ausencia…
Tina levanta su cabeza al oír tales palabras.
—¿Tienes información que me pueda ser útil? —termina
de decir el Shezenvalery.
Al escuchar esto, la pequeña sonríe levemente.
«Caíste…»
Aquella reacción es algo que ella esperaba.
Mostrándose desesperada por lograr entablar una conexión entre el chico y ella,
era lógico pensar que en algún momento el demonio terminara por ofrecer su
ayuda, o al menos mostrar curiosidad.
Tina se levanta, llena de orgullo nuevamente.
Pensando que su plan está a punto de lograrse, cambia su postura y se muestra
altanera con las manos en su cadera.
—Oh, así que quieres información, ¡fuajaja! ¡Pero mi
boca tiene precio! ¿Podrás pagarlo? Aunque no lo creas, he vivido bastantes
años y sé muchas cosas. He sobrevivido sólo con conocimiento y habilidad
durante toda mi vida, por lo que puede que yo sea la mejor informante
disponible en la ciudad —exclama la chiquilla, apuntando con su dedo índice al
Shezenvalery.
«Se animó bastante rápido», comenta dentro de su
mente el demonio respecto del comportamiento de la pequeña frente a él, con un
rostro desinteresado.
—¿Es así? Muy bien, dime el precio y si está dentro
de mis posibilidades, lo pagaré —termina de decir él.
«Bien, con esto lo tengo atado, no puede rechazar la
siguiente oferta.»
Cantando victoria antes de tiempo, el ego de Tina se
infla desmesuradamente. Para ella es imposible el rechazo de la oportunidad que
va a presentar, es más, debería ser la otra parte de la negociación quien implore
y se arrastre por todos los medios posibles la posibilidad que se le va a
ofrecer.
—Llévame con…
—Jamás.
Sin embargo, este no es el mejor día para la pequeña.
La Talavalery falló al no considerar las circunstancias del joven frente a
ella. Sin esperar en lo más mínimo el rechazo de su propuesta como pago de la
valiosa información que podría darle, pierde la estabilidad de sus piernas.
—¡¿Por qué no?! ¡¿Es que no te atrae la idea?!
¡Pero si soy hermosa! ¡¿No te emociona tener cerca a tan atractiva mujer como
yo?!
—Nop, además no puedo llevar a una niña conmigo, sólo
serías un estorbo.
El peso de las palabras del demonio hiere
profundamente el orgullo de Tina.
—Tienes agallas… Para decirme estorbo, escoria… —con
un aire lleno de hostilidad, la pequeña murmura tales palabras. Luego endereza
su postura y con un tono profundo y seguro, completamente orgulloso y mirando
en menos a su objetivo exclama—. ¡Estás hablando con Tina Lyrium, reina de los
esclavos! ¡Modula tu comportamiento, escoria!
Sin tener en consideración el insulto repetido, el título
no puede más que extrañar al joven Shezenvalery.
—¿Reina de los esclavos? ¿Es siquiera un título
válido?
—¡Por supuesto! ¿Crees que me haría llamar a mí
misma reina si no fuera así?
La proclamación de la niña provoca un efecto de
interés en el demonio. No el esperado sin embargo. El joven ahora muestra un
semblante completamente serio cuando antes se presentaba como alguien
desinteresado. Tina guarda silencio ante la pesada presencia del chico.
Luego de unos segundos de pensamiento, el demonio
responde firme y claramente a la propuesta antes realizada.
—Lo siento, no puedo llevarte, ahora que mencionas
ese título menos razones tengo para ello.
Fue una negativa de todos modos.
No era lo que Tina esperaba. Ya sin otros medios
para convencerlo, la chica hace un berrinche lanzándose al suelo y dando
patadas, comportándose de un modo completamente infantil.
—Ugh, ¡¿por qué?! ¡Eres homosexual, ¿verdad?! ¡Hasta
ahora ningún hombre se ha resistido a mis encantos, absolutamente ninguno!
La rabieta incomoda al joven, quien se percata de
que los transeúntes, que antes simplemente pasaban por el lugar sin prestarles
atención, han comenzado a ver con curiosidad a la pareja.
—¡Sin embargo tú vienes, me golpeas, me rechazas y
no me permites seguirte! ¡¿Qué pasa contigo?!
Las acusaciones de violencia en contra de la pequeña
comienzan a generar murmullos entre las mujeres, madres de pequeños quienes
simpatizan con la chica. No están de acuerdo con el maltrato infantil.
—¡Después de que me dejaste inconsciente y me
llevaste a ese lugar oscuro donde estuve cautiva por horas!
El demonio palidece, la gente alrededor comienza a
mirarle de forma incriminatoria. Los fríos ojos de las mujeres, el rostro
enrojecido de la ira por algunos chicos…
Si bien la gran mayoría de las personas en el sector
no se veía afectada por el comportamiento de la niña, ya que era una esclava,
las pocas personas que prestaron atención y lanzaron su hostilidad hacia el
joven fueron suficientes como para dejarlo en un estado de pánico.
—Agh, está bien, está bien, al menos veré si me
sirves. Demuéstrame que la información que tienes me es útil y podrás
acompañarme.
El demonio finalmente cede ante la presión social y
decide al menos considerar la propuesta de la niña. Ésta se recupera de
inmediato del berrinche y ríe por la pequeña victoria.
—¡Fuajaja! ¡No te arrepentirás! —Una vez proclama
aquello, la pequeña hace una pausa y lleva una mano a su vientre—. Pero antes
de eso…
—¡¿Qué más quieres?! ¡¿De verdad eres un ángel?!
Ante las continuas demandas de Tina, el Shezenvalery
no puede evitar perder su compostura y exaspera.
—Tengo hambre…
El estómago de la chica resuena levemente entre el
silencio generado de sus últimas palabras.
El demonio suspira, toma a la niña de la mano y la
arrastra consigo, caminando juntos por la calle.
—Hay muchas cosas que soporto, pero ver el
sufrimiento de una niña al pasar hambre no es una de ellas. Sígueme, iremos a
un restaurante.
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