Parte 3
—¡Maldición! —grita un anciano de larga barba,
golpeando con su puño un lujoso asiento, lleno de joyas incrustadas y metales
preciosos. Frente a él se encuentra un gran mesón, lleno de piezas simbólicas
sobre un enorme mapa de cuero que representa al mundo en el que vive, Exhekar.
Tres hombres maduros, dos mujeres y otro anciano le acompañan en el salón. Su
nombre es Elkan Frobuar de Rashka, el actual emperador del gran imperio
Kaevalery.
—Sucedió en un instante, no sabemos cómo —indica un
hombre de escaso cabello, con un rostro maduro y muy serio, el reconocido
capitán de la guardia imperial—. Reportes de los guardias de todas las zonas
mencionan que los esclavos fueron liberados de inmediato y sin razón aparente.
Luego de eso, todas las comunicaciones fueron cortadas, los puestos de
mensajería fueron capturados y no hemos podido organizar a las tropas.
—¡Claro! ¡Sin embargo, los demonios que han estado
años recluidos y sin recursos pueden organizarse en menos de una semana, ¿no?!
—responde sarcásticamente el emperador—. ¡¿Me estás tomando por idiota?!
—Lo siento, su excelencia, no sabemos cómo, pero así
es como sucedió —se disculpa el capitán.
—Intentamos contactar con el «Héroe del impedimento»,
pero no recibimos noticias de él —reporta un suboficial al otro extremo del
mesón, con gotas de sudor en su rostro.
—El «Héroe de la guardia» se ha avistado ayudando a
los demonios, nos ha traicionado por completo —comenta otro Kaevalery,
nerviosamente, provocando una expresión de disgusto en el emperador y el
capitán de la guardia.
—¿Y la «Heroína de la velocidad»? —pregunta el otro
anciano, perteneciente al gran consejo y también conocido por su gran habilidad
con la magia.
—Dice que esta vez no participará en la guerra
—responde una Kaevalery, gobernadora de la ciudad en la que reside dicha
heroína.
—No ha querido presentarse en ningún acto del gobierno
y ha rechazado todas nuestras ofertas de títulos y tierras desde que se enteró
de los verdaderos motivos de la guerra —comenta otra Kaevalery, con tono
triste.
—Enviamos grupos concentrados a bloquear ciertas
rutas, en conjunto con el reino de Spika, pero no han surtido efecto. Al
parecer tienen algo que les permite movilizarse rápidamente desde cualquier
punto —continúa reportando el suboficial.
—No me digas que han inventado una magia de teletransportación
masiva, ¿o sí? —pregunta exaltado el anciano mago.
—No. No existe claridad en los reportes, pero han
visto una sombra volar por los cielos cada vez que aparecen refuerzos del
enemigo —responde quien reportaba anteriormente.
—¿Será que tienen una flota de dragones menores?
—se cuestiona la Kaevalery gobernadora.
—¿Han tenido respuesta del reino de Shawn?
—pregunta el emperador, con una mano sobre su frente, preocupándose por la
situación actual.
Un silencio recorre todo el salón. Los presentes se
miran los unos a los otros con expresiones complejas sin saber qué responder.
—¿Ahora qué? —interroga el monarca al capitán de la
guardia, quien se sobresalta por serle dirigida la palabra y de malas ganas se
dispone a responder.
—Se mantendrán neutrales —contesta con un tono serio
y una mueca de disconformidad—. Dicen que la guerra anterior les desgastó
demasiado y están en desacuerdo con la forma en la que administramos los
territorios conquistados.
—¡Maldita sea! ¡¿Qué es lo que está pasando?! —exclama
su señor, exaltado por los problemas que se avecinan. Los demonios siendo
liberados sin razón lógica aparente, transporte de tropas enemigas en rutas
bloqueadas, poca comunicación con los soldados en el reino conquistado y sus
alianzas deshechas dejando su nación sola en esto. Su rostro estaba rojo por la
ira, su cabeza padecía de una fuerte jaqueca. El emperador siente una presión
en su pecho y cae al suelo, encorvándose de dolor.
—¡Su majestad! —exclama el capitán, socorriendo al
monarca.
—El reino que mi familia por generaciones luchó por
conquistar… —escucha gruñir, con remordimiento, al emperador, antes de que
cayera inconsciente.
***
Desde el instante en que Tina liberó a todos los
esclavos demonios, el futuro de la guerra dio un giro radical.
Los guardias, confundidos por el continuo caos que
presentaba la situación, no pudieron ejercer su rol plenamente. Los Kaevalery
dispersados alrededor de la nación no tenían más medios de comunicación que
[Mensaje], pero los puestos estaban siendo ocupados por los rebeldes. En
cambio, el ejército demonio no tardó más de una semana en organizar su
jerarquía y con la ayuda de Rugeivyr, las tropas fueron rápidamente desplegadas
a zonas de importancia estratégica.
El imperio, el reino de Shawn y el reino de Spika no
lograron reaccionar a tiempo y pronto perdieron el control no sólo del reino
Urak de los demonios, sino también de los otros dos reinos conquistados.
La resistencia se consolidó y en cuestión de meses,
una guerra a gran escala volvía a mostrarse. Sin embargo, esta vez los reinos
anteriormente oprimidos tenían la ventaja. La comunicación efectiva entre los
generales Shezenvalery y el rápido despliegue vía dragón fueron factores
decisivos en los frentes de batalla. El apoyo de los ferals del reino Fustúa y
los ángeles del reino Argend se hizo notar y al cabo de dos años, la alianza de
los reinos había perdido todo el territorio que tardó ciento treinta años de
guerra en conseguir.
Cabe decir que esto no habría sido tan fácil de
seguirse el plan original. Durante la batalla para liberar a los esclavos, los
Kaevalery saldrían de su estado de confusión y llegarían refuerzos por parte
del imperio. Las bajas serían enormes y los demonios no podrían lograr una
total reconquista, luchando en pequeños frentes y avanzando lentamente en una
guerra que se hubiera extendido por al menos treinta años. Si tenían suerte,
podrían extender la batalla para liberar a sus aliados y recuperar sus
territorios en unos sesenta años de guerra. Nadie se esperaba la liberación
masiva de todos los esclavos al mismo tiempo, fue completamente un factor
inesperado. Arnus reconoció estos logros a Tina y le concedió un título de
nobleza y tierras bajo su dominio. Secretamente también se dice que le ofreció
adoptarla como su hija, pero ella le rechazó.
En los años venideros este acontecimiento sería
grabado en los libros de historia como «La rebelión de los demonios», marcando
el inicio de una nueva era, la cual tendría consecuencias en el mundo entero,
pero eso es otra historia.
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