domingo, 2 de junio de 2019

E.T V.1 C.1-4

Capítulo 1: "Ángel" y "Demonio"
Parte 4


   Paredes de adobe, suelo de madera, el olor a comida que se siente por todo el lugar, nadie dudaría que el edificio es un restaurante.
   A pesar de que las afueras del local se ven oscurecidas por la noche, su interior es tan reluciente como si fuese de día. El motivo de esta brillante luz no se compara con simples lámparas en el sector. Puestas en un lugar que no perjudique la apariencia de la zona están unas inscripciones mágicas. El hechizo correspondiente es [Esfera de luz tenue], la luminosidad basta para que el restaurante pueda funcionar durante todo el día.
   En este lugar, sentados en una mesa, dos personas hablan.
   Una es un ángel, la otra un demonio.
   O al menos eso es lo que piensan quienes observan a la pareja, aunque probablemente los papeles estén intercambiados.
   —Haremos esto, me darás un poco de tu información y yo verificaré si es útil o no. Si es lo primero, permitiré que me  acompañes. Por el contrario, si resulta ser que tu conocimiento no es de ayuda, sólo pagaré la comida y nos separaremos —en un tono seco e intimidante que no da espacio para negociaciones, el demonio indica sus condiciones a la chica.
   Tina le observa fijamente a los ojos mientras se lleva a la boca un trozo de carne.
   «Este tipo me está mirando en menos, aunque sus tratos no están mal, sin embargo me dejas en una situación difícil.»
   La pequeña mastica lentamente su comida, como si tratara de eliminar una sustancia amarga de su boca saboreando su bocado. Como bien piensa, el trato no es algo completamente malo, sin embargo las circunstancias en las que se conocieron han dejado cabida a un problema.
   «¡¿Cómo se supone que sabré una información útil para ti?! ¡Ni siquiera conozco tu nombre!»
   En efecto, Tina no conoce la identidad de su objetivo, por ende, tampoco conoce sus necesidades ni sus planes a futuro. Debido a ello, ella desconoce en su totalidad lo que él podría considerar como «Información útil».
   «Uff, cálmate Tina, este chico es fuerte, muuuy fuerte. Su poder es algo que no me puedo perder, una oportunidad única en la vida.»
   El demonio no ha mostrado completamente su fuerza, pero bastó con la pequeña demostración hecha momentos antes frente a los hombres-toro para que la niña estuviese convencida de que es alguien quien vale la pena manipular.
   «Pero primero debo ganarme su confianza, hacer unos pequeños trabajos. Tal vez el mantener su cama caliente ayude a que poco a poco caiga por mí, pero para eso primero debo estar a su lado.»
   Su situación es delicada. Antes de hacer cualquier cosa sobre él, primero debe ser capaz de mantenerse cerca. De lo contrario, cualquier intento de seducción perderá efecto mientras estén separados.
   «Muy bien, haremos eso, esta es la primera prueba», finalizando su monólogo interno Tina comienza su plan.
   —Antes de darte alguna información me gustaría saber hace cuánto tiempo fuiste de viaje —dice ella al hombre.
   —Ah, claro, si no sabes cuánto tiempo no he estado no sabrás que información podría ser relevante para mí. Perdón, eso fue mi error…
   Tina bebe un jugo mientras escucha al demonio para encontrar alguna pista que le pueda dar alguna ventaja.
   Mientras, otros clientes del lugar se han interesado en la conversación entre ellos. Ya que la pequeña es una esclava, asumieron que el demonio era su dueño, sin embargo, la forma en que hablaban no coincidía con lo que pensaron en una primera instancia, por lo que su curiosidad fue despertada.
   —Salí de este reino hacia los montes Graken hace unos doscientos años atrás y no he vuelto hasta ahora.
   Dichas esas palabras, la pequeña escupe todo lo que bebió debido a la sorpresa. Y no sólo ella, también las otras personas que estaban atentas al intercambio de palabras.
   «¡¿Doscientos años?! ¿He oído bien? ¡¿Ha dicho doscientos años como si no fuese nada?! ¿Exactamente frente a qué monstruo estoy hablando?»
   El asombro no pudo ser mayor, la edad que la persona frente a ella mencionó no tiene sentido alguno, no existe especie alguna en ese mundo que tenga una edad tan prolongada y se vea tan joven, salvo los dragones y los elementales. Tina confirma la identidad del chico.
   «Por sus ojos y orejas puedo decir que es un demonio. Claro, los demonios viven bastante, pero no más de trescientos años. A la edad que tiene debería tener un rostro más maduro y también debería hablar del tiempo que ha pasado como si fuese más de la mitad de su vida. Él mismo lo dijo, salió de este reino hace doscientos años y… ¿Eh?»
   Repitiéndose a sí misma las palabras del Shezenvalery una y otra vez, encontró una parte de la frase que llamó su atención.
   —Un momento… ¿Reino?
   Recordando un poco de historia comentada entre los soldados ebrios de un bar, el reino de Urak ya no existe, siendo ahora parte del imperio Kaevalery.
   —Esto… ¿De casualidad  sabes sobre la guerra que inició hace ciento cincuenta años?
   Los ojos del demonio se abren de par en par, llenos de sorpresa.
   —¡¿Guerra?! ¡¿Cuál guerra?!
   «Como supuse, no lo sabe. Bueno, comencemos con eso. Ya que es conocimiento general no debería ser un problema soltar esta información», piensa la Talavalery, quien procede a explicar.
   —Hace ciento cincuenta años; el gran imperio Kaevalery, el reino de Shawn y el reino de Spika unieron fuerzas creando la «Alianza de los Reinos Unidos» y declararon la guerra contra el reino Shezenvalery o de los demonios. Luego de unos meses, otros reinos se unieron a la guerra y lucharon contra tu especie y sus aliados… —Tina hace una pequeña pausa para beber agua y continúa—. Hace veinte años que terminó la guerra. El rey Shezenvalery, Asur Rabbok, fue asesinado por un grupo de «Héroes». El reino fue convertido en un estado vasallo de la alianza al igual que sus aliados, el reino Argend de los ángeles y el reino Fustúa de los Ferals.
   Abrumado por el acontecimiento que desconocía, el demonio se mantiene en silencio, pensando por un momento. Al cabo de un rato murmura para sí algunas palabras.
   —Sabía que había algo raro con guardias Kaevalery en la ciudad, pensé que era una nueva política… Pero el rey, muerto… El reino, convertido en un estado vasallo…
   El chico no sabe cómo responder ante la situación. Tina por su parte se impacienta, el motivo de dar a conocer aquella información fue para cumplir con las condiciones del Shezenvalery, el cual no indica si considera favorable la información o no.
   —Bueno, ¿es esa información útil? —pregunta Tina, con una boca sonriente.
   Al oír sus palabras, el demonio sacude su cabeza, volviendo a la normalidad.
   —Bueno, supongo que sí —responde con indiferencia, su estado de ánimo usual.
   —¡Sí! —Tina exclama feliz por la aprobación del chico. Pero de inmediato su alegría se desvanece al escuchar las siguientes palabras.
   —Aunque tampoco es para tanto. Esa información ha de conocerla cualquier persona, ¿no?
   —Tsk.
   La chica responde al comentario con un chasquido de lengua. El chico tiene razón: es conocimiento general y aunque fuese útil no le da ventaja frente a otro informante.
   Mientras conversan un grupo de guardias armados de la especie Kaevalery entra en el restaurante. Al centro de ellos se encuentra uno con cicatrices en el rostro y largas pestañas. A diferencia de los demás no usa casco de guerra, él es su líder, el cual se muestra serio ante su tarea y observa los alrededores con cuidado.
   Una vez localiza a Tina, da órdenes a sus subordinados de atraparla.
   El grupo se acerca sin cuidado a la niña, el demonio inmediatamente entiende lo que va a suceder.
   Los guardias retienen a la pequeña, sujetándola por ambos brazos y la levantan forzosamente. Ella, siendo una frágil niña, no tiene la fuerza necesaria como para oponérseles, sin embargo forcejea enérgicamente ante la situación.
   —¡¿Qué están haciendo?! ¡¿Quiénes son ustedes?! —grita mientras intenta zafarse de sus captores.
   El demonio se levanta de su silla, los otros Kaevalery le miran.
   —Un momento —dice el Shezenvalery.
   —¿Qué quieres grandulón? ¿Tienes algo que decir?
   Algunos de los guardias se sienten nerviosos ante la presencia del chico con la armadura completa.
   —Esa chica es mi informante de momento. ¿Me podrían decir al menos por qué intentan llevársela?
   Uno de los guardias se dirige a su líder. Por detrás se escuchan los gritos de Tina, queriendo librarse de ellos diciendo improperios y usando su título como «Reina de los esclavos».
   —Señor, la niña tiene un acompañante. ¿Qué hacemos?
   —Es un demonio, simplemente ignórenlo. Si se vuelve una molestia, sólo mátenlo.
   Aquellas palabras tienen un impacto negativo en el chico. La cruel realidad se muestra ante sus ojos: incluso si no ha hecho algo para merecerlo, se le trata como un pequeño estorbo cuya vida no importa en lo más mínimo. Todo ello sólo por el hecho de ser un Shezenvalery.
   Mientras, Tina reconoce al líder de los guardias y se dispone a usar su habilidad para seducirle y así dejarla ir.
   —¿Tú eres el líder? ¿Por qué no les dices a tus subordinados que me suelten y así pasamos una buena noche juntos?
   Las palabras melosas de la niña debieran de tener un efecto favorable para ella. El líder de los guardias caería en sus redes y luego de satisfacer su lujuria por el trato hecho, se dispondría a matarle mientras duerme y escapar del peligro. Eso es lo que se supone que pasaría, sin embargo…
   ¡Pam!
   La chica siente un fuerte dolor en el estómago. Acaba de recibir un fuerte rodillazo por parte de su enemigo.
   «Duele, duele mucho…»
   La pequeña se encoge por el daño, usando sus delgadas manos para cubrir la zona afectada, aunque se sabe que realmente no tendrá un efecto curativo si se vieron deteriorados sus órganos internos. Tina suelta un poco de sangre por la boca.
   El dolor y el miedo provocan en la niña una ira desmedida. Toma disimuladamente uno de los utensilios con los que disfrutaba de la comida hace un momento, un cuchillo, y fulmina con la mirada a su contrincante.
   «¿Cómo te atreves a golpear a una chica tan dulce así? Olvida la noche, te mataré aquí y ahora hijo de…»
   ¡Pam!
   Tina recibe un segundo golpe.
   Sin percatarse, el líder de los guardias agarró su cabeza y la estrelló frente a la mesa donde cenó. El daño la deja aturdida y no puede moverse, parte de su sien se hincha por el impacto recibido.
   —No me gusta tu mirada... —sintiéndose ofendido, el guardia explica el motivo de su segundo ataque. Preparando en sus manos un hechizo con el atributo de fuego amenaza a la pequeña—. Por lo que haré que dejes de ver...
   Dispuesto a quemarle los ojos, el Kaevalery levanta la cabeza de Tina tirando de su delicado cabello. Pero antes de siquiera verbalizar el conjuro siente una presencia amenazadora observándole. Se detiene con un sudor frío y busca al que proyecta aquella sed de sangre.
   Delante de él se encuentra el demonio con una gran cornamenta blanca saliendo de su frente, ojos de esclerótica completamente oscura y pequeñas fibras negras en ella, resaltando el amarillo brillante de su iris, párpados escamosos y púas saliendo de su rostro. Un ser muy diferente al que habían visto antes.
   —¿Saben? Hoy he tenido un pésimo día. Mi dinero no sirve, me persigue una chica loca, me entero de que mi reino ya no existe, que mi rey está muerto y que tratan a mi gente peor que a los criminales. Así que, como podrán imaginar, estoy de muy mal humor… —El demonio aumenta la presión que provoca, bajando su tono de voz a uno que resuena hasta en la mismísima alma de los guardias—. No me provoquen.

   Un aura maligna rodea al demonio, sus ojos son amenazantes, su sed de sangre se dispersa en el aire, los Kaevalery se sienten incómodos y tratan de atacar inútilmente.
   El líder, en particular, es el primero en reaccionar e intenta lanzar un hechizo…
   —Maldición. El aire se desordena, el oxígeno se consume, ardor en mi palma, una esfera que quema: [Bola de…]
   …Pero el demonio se le adelanta y golpea con una fuerza extrema el rostro del Kaevalery, mandándolo a volar lejos, impactando fuertemente con un muro del local.
   Inmediatamente después, el chico toma con sus manos el rostro de otro guardia y lo estrella con el suelo, asesinándolo instantáneamente al romper su cráneo.
   Luz en la oscuridad, partículas en veloz movimiento, lanzo un haz, quema sin ser fuego: [Rayo].
   Antes de que siquiera pudiese reaccionar a la muerte de su compañero,  uno de los guardias recibe el impacto eléctrico lanzado por el demonio y muere luego de sufrir graves quemaduras dentro y fuera de su cuerpo.
  El resto de los guardias intenta huir desesperadamente, pero el demonio no se los permite y no logran salvar su vida.
   —Wow, eres más fuerte de lo que creí —comenta Tina, sorprendida al ver el desarrollo de la batalla.
   «Vaya, los derrotó a todos bastante rápido. No me esperaba que derrotara a un capitán de guardia tan fácilmente.»
   La chiquilla respira entrecortadamente debido al dolor causado. El hombre la observa, compasivo. Sus cuernos ya no están presentes, al igual que sus otras características. Se encuentra calmado luego de haber asesinado a los guardias, lo que de alguna manera la asusta más de lo que lo hacía su forma anterior.
   Los clientes del local ya no se encuentran en la zona, huyeron en el mismo instante en que el demonio asomó sus cuernos. El aura vil que emanaba estaba diseñada a provocar temor a quien la vea, así que es natural que entraran en pánico y salieran del lugar, dejando a los guardias y a la pequeña solos ante el monstruo.
   Vuelve a tu estado natural, vuelve a olvidar aquellas cicatrices que la batalla ha dejado, para luchar una vez más: [Curación].
   Dicho el conjuro, un aura amarilla rodea a Tina. Esta bruma se concentra en sus heridas externas y luego entra en su cuerpo por medio de los poros de su piel. Al cabo de un rato, el daño en los órganos internos, el rostro y la hinchazón de su frente desaparecen. La pequeña se ha recuperado completamente.
   —¡Me siento mucho mejor, gracias!
   Terminado el tratamiento, Tina agradece al demonio, sin embargo la respuesta que le da es una mirada seria, con el ceño fruncido.
   —Ellos te estaban buscando. ¿Qué has hecho?
   Ante las palabras del chico, la pequeña se pone nerviosa.
   —N-nada.
   —Mentir es malo —comenta el demonio levantando su mano, en señal de represalia, exactamente de la misma forma en la que fue golpeada la primera vez que se vieron.
   —¡E-está bien! ¡Es debido a mis acciones, mucha gente me guarda rencor!
   —Supongo que también mentiste sobre lo de ser reina, ¿no es así?
   —Ah, no, eso no…
   —¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué intentas tanto el estar conmigo?
   «Rayos, esto es malo. Debo convencerlo de que no hay segundas intenciones. Vamos, Tina, piensa…»
   La pequeña pierde la compostura ante el interrogatorio.
   —Bueno, la verdad es que yo… —Tina intenta pensar en una excusa para su comportamiento. Recuerda entonces una escena vista una vez en el teatro, cuando estaba con su amo, antes de escapar de él—. ¡Estoy enamorada de ti!
   —¡¿Ah?! —La inesperada declaración sobresalta al demonio.
    «[Encanto].»
   —¡Desde que te vi vencer fácilmente a esos Bovidals mi corazón fue conmovido!
   Tina esperaba una reacción favorable, al menos una mirada de lástima, su idea era conmover el corazón de aquel chico para que la perdonase y le permitiera cumplir su objetivo. [Encanto] potenciaría ese efecto y podría incluso hacer que la mirase con otros ojos. Pero su respuesta fue…
   —Gracias por la información.
   «¿Eh? ¿He sido rechazada?»
   El demonio le entrega una bolsa con pequeñas joyas a la chiquilla.
   «Más piedras preciosas…», piensa para sí mientras mira los minerales de alto valor.
   A lo lejos se escucha al chico hablar con el dueño del restaurante, quien se mantenía temblando, asustado. Sin poder quejarse del daño de su local, el dueño recibe otro saco de joyas por parte del demonio, como pago de la comida y de los destrozos del lugar. Hecho aquello, el Shezenvalery se retira.
   «¡Maldición, casi lo tenía! ¡Estúpidos guardias!», Tina maldice a los Kaevalery muertos en el lugar por interrumpir su momento de victoria y crear desconfianza en el demonio.
   Camina fuera del lugar, dirigiéndose a ningún lugar en especial.

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