Parte 4
Paredes de adobe, suelo de madera, el olor a comida
que se siente por todo el lugar, nadie dudaría que el edificio es un
restaurante.
A pesar de que las afueras del local se ven
oscurecidas por la noche, su interior es tan reluciente como si fuese de día.
El motivo de esta brillante luz no se compara con simples lámparas en el
sector. Puestas en un lugar que no perjudique la apariencia de la zona están
unas inscripciones mágicas. El hechizo correspondiente es [Esfera de luz
tenue], la luminosidad basta para que el restaurante pueda funcionar durante
todo el día.
En este lugar, sentados en una mesa, dos personas
hablan.
Una es un ángel, la otra un demonio.
O al menos eso es lo que piensan quienes observan a
la pareja, aunque probablemente los papeles estén intercambiados.
—Haremos esto, me darás un poco de tu información y
yo verificaré si es útil o no. Si es lo primero, permitiré que me acompañes. Por el contrario, si resulta ser
que tu conocimiento no es de ayuda, sólo pagaré la comida y nos separaremos —en
un tono seco e intimidante que no da espacio para negociaciones, el demonio
indica sus condiciones a la chica.
Tina le observa fijamente a los ojos mientras se
lleva a la boca un trozo de carne.
«Este tipo me está mirando en menos, aunque sus
tratos no están mal, sin embargo me dejas en una situación difícil.»
La pequeña mastica lentamente su comida, como si
tratara de eliminar una sustancia amarga de su boca saboreando su bocado. Como
bien piensa, el trato no es algo completamente malo, sin embargo las
circunstancias en las que se conocieron han dejado cabida a un problema.
«¡¿Cómo se supone que sabré una información útil
para ti?! ¡Ni siquiera conozco tu nombre!»
En efecto, Tina no conoce la identidad de su
objetivo, por ende, tampoco conoce sus necesidades ni sus planes a futuro.
Debido a ello, ella desconoce en su totalidad lo que él podría considerar como «Información
útil».
«Uff, cálmate Tina, este chico es fuerte, muuuy fuerte. Su poder es algo que no me
puedo perder, una oportunidad única en la vida.»
El demonio no ha mostrado completamente su fuerza,
pero bastó con la pequeña demostración hecha momentos antes frente a los
hombres-toro para que la niña estuviese convencida de que es alguien quien vale
la pena manipular.
«Pero primero debo ganarme su confianza, hacer unos
pequeños trabajos. Tal vez el mantener su cama caliente ayude a que poco a poco
caiga por mí, pero para eso primero debo estar a su lado.»
Su situación es delicada. Antes de hacer cualquier cosa
sobre él, primero debe ser capaz de mantenerse cerca. De lo contrario,
cualquier intento de seducción perderá efecto mientras estén separados.
«Muy bien, haremos eso, esta es la primera prueba», finalizando su monólogo interno Tina
comienza su plan.
—Antes de darte alguna información me gustaría saber
hace cuánto tiempo fuiste de viaje —dice ella al hombre.
—Ah, claro, si no sabes cuánto tiempo no he estado
no sabrás que información podría ser relevante para mí. Perdón, eso fue mi
error…
Tina bebe un jugo mientras escucha al demonio para
encontrar alguna pista que le pueda dar alguna ventaja.
Mientras, otros clientes del lugar se han interesado
en la conversación entre ellos. Ya que la pequeña es una esclava, asumieron que
el demonio era su dueño, sin embargo, la forma en que hablaban no coincidía con
lo que pensaron en una primera instancia, por lo que su curiosidad fue
despertada.
—Salí de este reino hacia los montes Graken hace
unos doscientos años atrás y no he vuelto hasta ahora.
Dichas esas palabras, la pequeña escupe todo lo que
bebió debido a la sorpresa. Y no sólo ella, también las otras personas que
estaban atentas al intercambio de palabras.
«¡¿Doscientos años?! ¿He oído bien? ¡¿Ha dicho doscientos
años como si no fuese nada?! ¿Exactamente frente a qué monstruo estoy hablando?»
El asombro no pudo ser mayor, la edad que la persona
frente a ella mencionó no tiene sentido alguno, no existe especie alguna en ese
mundo que tenga una edad tan prolongada y se vea tan joven, salvo los dragones
y los elementales. Tina confirma la identidad del chico.
«Por sus ojos y orejas puedo decir que es un
demonio. Claro, los demonios viven bastante, pero no más de trescientos años. A
la edad que tiene debería tener un rostro más maduro y también debería hablar
del tiempo que ha pasado como si fuese más de la mitad de su vida. Él mismo lo dijo,
salió de este reino hace doscientos años y… ¿Eh?»
Repitiéndose a sí misma las palabras del
Shezenvalery una y otra vez, encontró una parte de la frase que llamó su
atención.
—Un
momento… ¿Reino?
Recordando
un poco de historia comentada entre los soldados ebrios de un bar, el reino de
Urak ya no existe, siendo ahora parte del imperio Kaevalery.
—Esto…
¿De casualidad sabes sobre la guerra que
inició hace ciento cincuenta años?
Los ojos del demonio se abren de par en par, llenos
de sorpresa.
—¡¿Guerra?! ¡¿Cuál guerra?!
«Como supuse, no lo sabe. Bueno, comencemos con eso.
Ya que es conocimiento general no debería ser un problema soltar esta
información», piensa la Talavalery,
quien procede a explicar.
—Hace ciento cincuenta años; el gran imperio
Kaevalery, el reino de Shawn y el reino de Spika unieron fuerzas creando la «Alianza
de los Reinos Unidos» y declararon la guerra contra el reino Shezenvalery o de
los demonios. Luego de unos meses, otros reinos se unieron a la guerra y
lucharon contra tu especie y sus aliados… —Tina hace una pequeña pausa para
beber agua y continúa—. Hace veinte años que terminó la guerra. El rey
Shezenvalery, Asur Rabbok, fue asesinado por un grupo de «Héroes». El reino fue
convertido en un estado vasallo de la alianza al igual que sus aliados, el
reino Argend de los ángeles y el reino Fustúa de los Ferals.
Abrumado por el acontecimiento que desconocía, el
demonio se mantiene en silencio, pensando por un momento. Al cabo de un rato
murmura para sí algunas palabras.
—Sabía que había algo raro con guardias Kaevalery en
la ciudad, pensé que era una nueva política… Pero el rey, muerto… El reino,
convertido en un estado vasallo…
El chico no sabe cómo responder ante la situación.
Tina por su parte se impacienta, el motivo de dar a conocer aquella información
fue para cumplir con las condiciones del Shezenvalery, el cual no indica si
considera favorable la información o no.
—Bueno, ¿es esa información útil? —pregunta Tina,
con una boca sonriente.
Al oír sus palabras, el demonio sacude su cabeza,
volviendo a la normalidad.
—Bueno, supongo que sí —responde con indiferencia,
su estado de ánimo usual.
—¡Sí! —Tina exclama feliz por la aprobación del
chico. Pero de inmediato su alegría se desvanece al escuchar las siguientes
palabras.
—Aunque tampoco es para tanto. Esa información ha de
conocerla cualquier persona, ¿no?
—Tsk.
La chica responde al comentario con un chasquido de
lengua. El chico tiene razón: es conocimiento general y aunque fuese útil no le
da ventaja frente a otro informante.
Mientras conversan un grupo de guardias armados de
la especie Kaevalery entra en el restaurante. Al centro de ellos se encuentra
uno con cicatrices en el rostro y largas pestañas. A diferencia de los demás no
usa casco de guerra, él es su líder, el cual se muestra serio ante su tarea y
observa los alrededores con cuidado.
Una vez localiza a Tina, da órdenes a sus
subordinados de atraparla.
El grupo se acerca sin cuidado a la niña, el demonio
inmediatamente entiende lo que va a suceder.
Los guardias retienen a la pequeña, sujetándola por
ambos brazos y la levantan forzosamente. Ella, siendo una frágil niña, no tiene
la fuerza necesaria como para oponérseles, sin embargo forcejea enérgicamente
ante la situación.
—¡¿Qué están haciendo?! ¡¿Quiénes son ustedes?! —grita
mientras intenta zafarse de sus captores.
El demonio se levanta de su silla, los otros Kaevalery
le miran.
—Un momento —dice el Shezenvalery.
—¿Qué quieres grandulón? ¿Tienes algo que decir?
Algunos de los guardias se sienten nerviosos ante la
presencia del chico con la armadura completa.
—Esa chica es mi informante de momento. ¿Me podrían
decir al menos por qué intentan llevársela?
Uno de los guardias se dirige a su líder. Por detrás
se escuchan los gritos de Tina, queriendo librarse de ellos diciendo
improperios y usando su título como «Reina de los esclavos».
—Señor, la niña tiene un acompañante. ¿Qué hacemos?
—Es un demonio, simplemente ignórenlo. Si se vuelve
una molestia, sólo mátenlo.
Aquellas palabras tienen un impacto negativo en el
chico. La cruel realidad se muestra ante sus ojos: incluso si no ha hecho algo
para merecerlo, se le trata como un pequeño estorbo cuya vida no importa en lo
más mínimo. Todo ello sólo por el hecho de ser un Shezenvalery.
Mientras, Tina reconoce al líder de los guardias y
se dispone a usar su habilidad para seducirle y así dejarla ir.
—¿Tú eres el líder? ¿Por qué no les dices a tus
subordinados que me suelten y así pasamos una buena noche juntos?
Las palabras melosas de la niña debieran de tener un
efecto favorable para ella. El líder de los guardias caería en sus redes y
luego de satisfacer su lujuria por el trato hecho, se dispondría a matarle
mientras duerme y escapar del peligro. Eso es lo que se supone que pasaría, sin
embargo…
¡Pam!
La chica siente un fuerte dolor en el estómago.
Acaba de recibir un fuerte rodillazo por parte de su enemigo.
«Duele, duele mucho…»
La pequeña se encoge por el daño, usando sus
delgadas manos para cubrir la zona afectada, aunque se sabe que realmente no
tendrá un efecto curativo si se vieron deteriorados sus órganos internos. Tina
suelta un poco de sangre por la boca.
El dolor y el miedo provocan en la niña una ira
desmedida. Toma disimuladamente uno de los utensilios con los que disfrutaba de
la comida hace un momento, un cuchillo, y fulmina con la mirada a su
contrincante.
«¿Cómo te atreves a golpear a una chica tan dulce
así? Olvida la noche, te mataré aquí y ahora hijo de…»
¡Pam!
Tina recibe un segundo golpe.
Sin percatarse, el líder de los guardias agarró su
cabeza y la estrelló frente a la mesa donde cenó. El daño la deja aturdida y no
puede moverse, parte de su sien se hincha por el impacto recibido.
—No me gusta tu mirada... —sintiéndose ofendido, el
guardia explica el motivo de su segundo ataque. Preparando en sus manos un
hechizo con el atributo de fuego amenaza a la pequeña—. Por lo que haré que
dejes de ver...
Dispuesto a quemarle los ojos, el Kaevalery levanta
la cabeza de Tina tirando de su delicado cabello. Pero antes de siquiera
verbalizar el conjuro siente una presencia amenazadora observándole. Se detiene
con un sudor frío y busca al que proyecta aquella sed de sangre.
Delante de él se encuentra el demonio con una gran
cornamenta blanca saliendo de su frente, ojos de esclerótica completamente
oscura y pequeñas fibras negras en ella, resaltando el amarillo brillante de su
iris, párpados escamosos y púas saliendo de su rostro. Un ser muy diferente al
que habían visto antes.
—¿Saben? Hoy he tenido un pésimo día. Mi dinero no
sirve, me persigue una chica loca, me entero de que mi reino ya no existe, que
mi rey está muerto y que tratan a mi gente peor que a los criminales. Así que,
como podrán imaginar, estoy de muy mal humor… —El demonio aumenta la presión
que provoca, bajando su tono de voz a uno que resuena hasta en la mismísima
alma de los guardias—. No me provoquen.
Un aura maligna rodea al demonio, sus ojos son
amenazantes, su sed de sangre se dispersa en el aire, los Kaevalery se sienten
incómodos y tratan de atacar inútilmente.
El líder, en particular, es el primero en reaccionar
e intenta lanzar un hechizo…
—Maldición. El
aire se desordena, el oxígeno se consume, ardor en mi palma, una esfera que
quema: [Bola de…]
…Pero el demonio se le adelanta y golpea con una
fuerza extrema el rostro del Kaevalery, mandándolo a volar lejos, impactando
fuertemente con un muro del local.
Inmediatamente después, el chico toma con sus manos
el rostro de otro guardia y lo estrella con el suelo, asesinándolo
instantáneamente al romper su cráneo.
—Luz en la
oscuridad, partículas en veloz movimiento, lanzo un haz, quema sin ser fuego:
[Rayo].
Antes de que siquiera pudiese reaccionar a la
muerte de su compañero, uno de los
guardias recibe el impacto eléctrico lanzado por el demonio y muere luego de
sufrir graves quemaduras dentro y fuera de su cuerpo.
El resto de los guardias intenta huir
desesperadamente, pero el demonio no se los permite y no logran salvar su vida.
—Wow,
eres más fuerte de lo que creí —comenta Tina, sorprendida al ver el desarrollo
de la batalla.
«Vaya,
los derrotó a todos bastante rápido. No me esperaba que derrotara a un capitán
de guardia tan fácilmente.»
La chiquilla respira entrecortadamente debido al
dolor causado. El hombre la observa, compasivo. Sus cuernos ya no están
presentes, al igual que sus otras características. Se encuentra calmado luego
de haber asesinado a los guardias, lo que de alguna manera la asusta más de lo
que lo hacía su forma anterior.
Los clientes del local ya no se encuentran en la
zona, huyeron en el mismo instante en que el demonio asomó sus cuernos. El aura
vil que emanaba estaba diseñada a provocar temor a quien la vea, así que es
natural que entraran en pánico y salieran del lugar, dejando a los guardias y a
la pequeña solos ante el monstruo.
—Vuelve a tu
estado natural, vuelve a olvidar aquellas cicatrices que la batalla ha dejado,
para luchar una vez más: [Curación].
Dicho el conjuro, un aura amarilla rodea a Tina. Esta
bruma se concentra en sus heridas externas y luego entra en su cuerpo por medio
de los poros de su piel. Al cabo de un rato, el daño en los órganos internos,
el rostro y la hinchazón de su frente desaparecen. La pequeña se ha recuperado
completamente.
—¡Me siento mucho mejor, gracias!
Terminado el tratamiento, Tina agradece al demonio,
sin embargo la respuesta que le da es una mirada seria, con el ceño fruncido.
—Ellos te estaban buscando. ¿Qué has hecho?
Ante las palabras del chico, la pequeña se pone
nerviosa.
—N-nada.
—Mentir es malo —comenta el demonio levantando su
mano, en señal de represalia, exactamente de la misma forma en la que fue
golpeada la primera vez que se vieron.
—¡E-está bien! ¡Es debido a mis acciones, mucha
gente me guarda rencor!
—Supongo que también mentiste sobre lo de ser reina,
¿no es así?
—Ah, no, eso no…
—¿Qué es lo que quieres de mí? ¿Por qué intentas
tanto el estar conmigo?
«Rayos, esto es malo. Debo convencerlo de que no hay
segundas intenciones. Vamos, Tina, piensa…»
La pequeña pierde la compostura ante el
interrogatorio.
—Bueno, la verdad es que yo… —Tina intenta pensar en
una excusa para su comportamiento. Recuerda entonces una escena vista una vez
en el teatro, cuando estaba con su amo, antes de escapar de él—. ¡Estoy enamorada
de ti!
—¡¿Ah?! —La inesperada declaración sobresalta al
demonio.
«[Encanto].»
—¡Desde que te vi vencer fácilmente a esos Bovidals
mi corazón fue conmovido!
Tina esperaba una reacción favorable, al menos una
mirada de lástima, su idea era conmover el corazón de aquel chico para que la
perdonase y le permitiera cumplir su objetivo. [Encanto] potenciaría ese efecto
y podría incluso hacer que la mirase con otros ojos. Pero su respuesta fue…
—Gracias por la información.
«¿Eh? ¿He sido rechazada?»
El demonio le entrega una bolsa con pequeñas joyas a
la chiquilla.
«Más piedras preciosas…», piensa para sí mientras
mira los minerales de alto valor.
A lo lejos se escucha al chico hablar con el dueño
del restaurante, quien se mantenía temblando, asustado. Sin poder quejarse del
daño de su local, el dueño recibe otro saco de joyas por parte del demonio, como
pago de la comida y de los destrozos del lugar. Hecho aquello, el Shezenvalery se
retira.
«¡Maldición, casi lo tenía! ¡Estúpidos guardias!», Tina maldice a los Kaevalery muertos en
el lugar por interrumpir su momento de victoria y crear desconfianza en el
demonio.
Camina fuera del lugar, dirigiéndose a ningún
lugar en especial.
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